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El cazador de mosquitos

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El cazador de mosquitos
EN ARKAUTE. El entomólogo Nicolás Goldarazena, junto a un rebaño de ovejas de la Granja Modelo, en las afueras de Vitoria. / NURIA GONZALEZ
Arturo Goldarazena acude a la cita cargado con un ordenador y con un bote de tapa roja. Dentro del frasco, conservados en alcohol, hay centenares de diminutos insectos, esas molestas mosquitillas que forman nubes alrededor de los charcos o junto al ganado en los días cálidos y húmedos de la primavera y el otoño. Son los famosos culicoides, los responsables de la transmisión de la enfermedad de la lengua azul. Goldarazena es un entomólogo formado en Pamplona y Florida, un experto cazador de insectos que estas últimas semanas se ha dedicado a la captura masiva de estos mosquitos.

Y se afana a la tarea con una dedicación ejemplar. Goldarazena muestra la trampa instalada junto a los establos de ovejas de la Granja Modelo de Arkaute, en las afueras de Vitoria. «Los mosquitos son atraídos por esta lámpara de luz ultravioleta, la misma que usan algunos para ponerse morenos en invierno. Luego un aspirador los empuja al fondo, donde quedan atrapados en este líquido amarillo. Anticongelante. Pero estoy trabajando en otros sistemas para atraerlos», dice. Cada uno de estos artilugios cuesta 500 euros y procede de Gainesville, en Florida, un Estado taladrado por los pantanos donde están acostumbrados a lidiar con enfermedades transmitidas por mosquitos. La llegada de la lengua azul a Guipúzcoa ha disparado las alarmas. Un total de 56 de esas trampas han sido ya adquiridas por Neiker en EE UU para tratar de comprender el mecanismo de transmisión de la epidemia. Ahora Goldarazena lucha para hacerlas más efectivas, para lograr que los dichosos mosquitos caigan en la trampa.

Yahuda, el colega israelí

Yahuda Braverman, un colega israelí, es la máxima autoridad mundial en culicoides y Goldarazena ha establecido línea directa con él. ¿Por qué nos pican los mosquitos, qué les atrae?, pregunta el visitante. El sudor y la respiración, viene a responder el especialista. Por eso el entomólogo cebará las trampas con ácido láctico y con acetona (compuestos presentes en el sudor). También prueba pastillas de CO2 (hielo seco, el que provoca el humo blanco en discotecas y teatros y el gas que exhalamos los seres vivos al respirar) que se evapora poco a poco y concita a su alrededor a los molestos culicoides.

¿Y cuál es el mejor repelente? (además del interés periodístico, a qué negarlo, hay algo personal en la pregunta). «Los derivados del eucalipto y el octenol, un compuesto químico», señala. «Sería interesante disponer de repelentes naturales para evitar el uso masivo de insecticidas químicos en las explotaciones de ovejas», apunta Goldarazena. Otro área de su trabajo tiene que ver con la elaboración de un modelo matemático para prevenir los riesgos de propagación de la enfermedad en función de los datos meteorológicos. Se trata de poder 'predecir' el momento en que nacen los mosquitos y ponerles freno.

El interés último de estas pesquisas es tratar de esclarecer cómo ha llegado el virus de la lengua azul al País Vasco y quién puede ser el agente que lo transmite. «Los culicoides son dípteros, moscas muy abundantes junto al ganado, que se desarrollan entre el estiércol y en zonas encharcadas próximas a las explotaciones», dice el especialista en insectos. Los machos, explica, se alimentan de néctar y son las hembras quienes succionan la sangre. «Necesitan tomar sangre para madurar sexualmente y para poner huevos. Al tiempo que chupan, los culicoides transmiten el virus a ovejas, vacas y cabras. Las vacas, al contrario que las ovejas, no muestran síntomas de la enfermedad, pero los mosquitos pueden tomar de ellas el virus y transmitirlo», dice el entomólogo del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario Neiker.

¿Qué ha podido pasar para que la lengua azul, detectada en Andalucía y la zona centro, haya rebasado ese 'agujero limpio' de 500 kilómetros hasta aparecer en Guipúzcoa? Los especialistas apuntan a dos hipótesis. La primera, que un lote de animales enfermos pero sin síntomas llegara a Guipúzcoa. La segunda, que ese supuesto pasillo de seguridad haya dejado de serlo y que los controles establecidos para el transporte seguro de ganado no hayan funcionado. Hasta este mes, Euskadi era una comunidad limpia de lengua azul. Hubo un caso, apunta el gerente de Neiker, Asier Albizu, de una oveja enferma que llegó a Salvatierra, donde fue detectada y «devuelta» a su lugar de origen.

La sorpresa por la aparición de la epizootia en el País Vasco ha sido relativa. La epidemia ha saltado en otoño, el período, junto a la primavera, de actividad de los culicoides. Las hembras maduran tras succionar sangre, ponen sus huevos en áreas propicias. Al cabo de entre tres y siete días aparecen las larvas, que más tarde se convierten en pupas, de las que surgirán los mosquitos (de poco más de dos milímetros). «Es probable que en los establos, con el calor, pueda haber larvas hembras que hibernen. Hembras que se convertirán en adultos la temporada siguiente», explica Goldarazena.

Capturas masivas

Su trabajo ahora gira en torno a cuatro grandes ejes: Determinar qué especies de culicoides hay en el País Vasco; calcular su abundancia a lo largo del año; averiguar cuáles de ellas llevan el virus de la lengua azul y, cuarto, optimizar el funcionamiento de las trampas americanas para capturar mosquitos de forma masiva.

Se trata de una tarea de detective. Está demostrado que el 'Culicoides imícola' transmite el virus en el Sur de Europa. A falta de demostración científica, existe la sospecha de que algunas especies de fauna existentes en el País Vasco pueden ser capaces de propagar el virus. En Guipúzcoa se ha detectado el serotipo 1 de la lengua azul, para el que existe una vacuna efectiva. Hay unos 25 serotipos distintos capaces de provocar la enfermedad y para muchos de ellos no hay tratamiento.

Goldarazena husmea entre el líquido de las trampas, una sustancia especial que no destruye a las minúsculas mosquitas. Al contrario, las conserva para que los especialistas investiguen a qué subespecie pertenecen. ¿Cómo? Uno de los métodos es extraer la genitalia de los machos (imaginen el tamaño de los aparatos reproductores de un mosquito macho de dos milímetros) y compararlos. «Cada especie tiene una genitalia distinta», apunta el cazador de mosquitos. En caso de que esa técnica no funcione hay que ir al estudio del ADN de los mosquitos.

Parece una bobada, pero del éxito de estas pesquisas pioneras, del control de estos mosquitos, depende el futuro de la cabaña vasca de ovejas, vacas y cabras. Unas 500.000 cabezas que dan de comer a muchas personas.
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