Preocupado por la gran pobreza y el hambre que asolaba a la sociedad de aquella época, se interesó por el cultivo de la planta de la patata, que inicialmente llegó a Europa como planta ornamental.
Tras la plantación, con las patatas producidas el párroco elaboraba tortas mezcladas con maíz y panes mezclados con harina de trigo que fueron del agrado de todo el que las probaba.
Estos experimentos interesaron a miembros de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, quienes recogieron en las actas de esta institución, los detalles de los mismos y de cuyos resultados dieron buena cuenta al rey Carlos III, quien se mostró muy interesado en el tema.
Rafael de Garitano-Aldaeta fue popular por su negativa a publicar desde el púlpito órdenes y disposiciones reales, y por la defensa de su feligresía, que estaba sumida en la más absoluta pobreza.





