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Sociedad

KARMELE ARIÑO
«Con mis mellizas yo he rejuvenecido»
Fue madre primeriza a los 46 años por reproducción asistida y asegura que «no hay que desanimarse por la edad»
18.11.07 -

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«Con mis mellizas yo he rejuvenecido»
EN EL PARQUE. Karmele Ariño, en Mungia con sus dos hijas. / BERNARDO CORRAL
Hace tres años, Ana Rosa Quintana anunció a bombo y platillo su maternidad a los 48 años de edad, ante la sorpresa de muchos y la incredulidad de otros. De forma paralela, en el municipio de Arrieta, Karmele Ariño asumía «felizmente» su embarazo. Entre esta vizcaína y la famosa presentadora existen muchas coincidencias: ambas fueron madres cerca de los 50 con un parto gemelar. Y si a la periodista la llamaron valiente por su decisión, Karmele no se quedó atrás porque, además, ella era primeriza.

A pesar de que los expertos advierten de los riesgos existentes al tener un hijo pasados los 35 y de forma muy especial a partir de los 40, son muchas las mujeres que deciden postergar la satisfacción de su instinto maternal para lograr una mayor proyección en el ámbito laboral. En el caso de Karmele Ariño no se debió tanto al trabajo como a que conoció «tarde» a su actual marido, Carlo. «Después de dos años de casados, con 41, nos planteamos tener hijos. Pero, como yo era ya mayor, tuvimos que recurrir a la Medicina».

Durante cuatro años, Ariño se sometió a diferentes tratamientos de fertilidad en la clínica Quirón de Bilbao con la ayuda del ginecólogo Gorka Barrenetxea. «Sufrimos muchos desengaños y fue muy duro, pero al final mereció la pena. No hay que desanimarse por la edad», aconseja.

Con total convicción y sin ningún miedo, a pesar de sus 46 años, recibió la deseada noticia: iba a dar a luz. Y no a una, sino a dos hermosas niñas. Una doble sorpresa que, según ella, no se volverá a repetir. «Cuando eran unos bebés, tuve la tentación de ir a por más. Pero no ha sido fácil cuidar de las dos pequeñas a la vez, porque mis padres están mayores y no pueden echarme una mano. Y eso que he contado con una excedencia de tres años en el trabajo y todo el apoyo de mi esposo. Pero, seguramente, si las hubiera tenido más joven, sí me habría animado a ir a por más».

Con todo, esta vizcaína en ningún momento tuvo dudas a propósito de su deseo de ser madre, aunque hubiese superado los 40. De hecho, asegura que está «satisfecha» porque «la maternidad se afronta de otra manera». No sólo eso, sino que considera que esta 'madurez' puede resultar beneficiosa para sus hijas. «Estoy mucho más tranquila porque ya he vivido otras etapas antes y ahora me puedo dedicar en cuerpo y alma a mis dos pequeñas». Unos razonamientos que no le impidieron oír los consejos de sus padres, que estaban más preocupados que ella. «Mi madre aún me dice pasados los años que le parece un milagro». Cuando Karmele Ariño nació su madre tenía 26 años.

Madre-abuela

Las mellizas, Rebecca y Giovanna -el padre es italiano-, tienen ahora 3 años y, aunque todavía falta mucho, su progenitora teme el momento en que lleguen a la 'edad del pavo'. «Cuando pienso que tendré para entonces unos 65 años, me da palo. Pero la adolescencia se afronta mal siempre. Además, una mujer con esa edad puede estar estupenda y no ser una abuelita».

-¿Tendrán que cuidarles sus hijas?

-Yo procuraré darles la lata lo menos posible. Y, además, también te puede dar un parálisis a los 45 años.

A Ariño le sobran fuerzas e ilusión para criar a sus niñas junto a su marido. «Con mis mellizas he rejuvenecido. Me siento con ganas de que crezcan con mi compañía y cuidados». Eso sí, no quiere pensar en nietos porque, «si hacen como yo, tendré que olvidarme de esa posibilidad».
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