Una de cal y otra de arena. A Pablo le agrada cómo está organizada la ciudad. En vez de barrios hay distritos, cada uno de los cuales es como un pequeño Ayuntamiento. «Así los servicios llegan más cerca de los ciudadanos». Otra curiosidad: cada uno de ellos es un pequeño mundo. «Está la zona de los pijos, el distrito bohemio, el de gente de izquierda... En España, lo cierto es que las diferencias se notan menos», relata.









