
El concejal de Asuntos Sociales, Peio López de Munain, ha sido el encargado de llevar a cabo una ronda de contactos con los portavoces del clan para abordar el traslado. El edil socialista ha puesto las condiciones de la que será «la última oportunidad» que les ofrece el Ayuntamiento. Las familias deben colaborar e irse a residir «a sitios diferentes», aseguró a este diario. El tira y afloja se ha plasmado en un acuerdo, que ahora se debe concretar en las zonas donde vivirán los afectados.
Las reuniones entre ambas partes se han celebrado con discreción, dado que el Ayuntamiento ha intentado dejar atado al máximo el plan de realojo. La casa de los 'bartolos' preocupa al Consistorio desde hace años, al acumular numerosa suciedad en su entorno, que se ha extendido al mercado de mayoristas. El Gabinete Alonso ya intentó reubicar a las familias, pero no llegó a convencerlas tras varios intentos.
EL CORREO visitó ayer el conflictivo edificio, en el que viven casi cincuenta personas, treinta de ellas niños. Sus líderes son Bartolomé Cortés y la María, su mujer, que llegó a la cita con su último nieto bajo el brazo. Tiene sólo dos meses y el carrito en el que duerme está empapado. Su madre levanta el pequeño colchón y se ve una gran mancha negra de humedad.
«Lo peor son las ratas. El otro día una le mordió en la mano a mi nieto, de 7 años, cuando dormía. Nos tienen que sacar de aquí», dice la María, que da por hecho que el bloque «se puede venir abajo» cualquier día. Un joven apunta que las grietas que se ven en techo y paredes son «muy mala señal. No soy arquitecto, pero esto puede tener un problema de estructura. ¿Y si se cae?»
Dormir en caravanas
Ese mismo temor es el que ha empujado a varios moradores a dormir fuera, en dos caravanas aparcadas en la zona, al lado de restos de chatarra. «A mí es que me da miedo y me llevo allí a cuatro nietos», dice la matriarca del clan. Algunos más envalentonados apuntan que lo mejor sería «hacer chabolas» en esa parcela para que pueda resguardarse más gente.
El edificio carece de agua caliente y calefacción. Los cables eléctricos cuelgan por todos lados. Los más jóvenes se encargan de tapar con yeso los trozos de pared que se desprenden. Bartolomé dice que «nos iremos de aquí civilizadamente, porque la gente habla mal de nosotros sin conocernos. No importa si quieren separarnos, ni la zona de Vitoria». Su mujer apunta que si el Ayuntamiento les ofrece un piso protegido «claro que nos vamos, lo que pasa es que los políticos no tienen prisa».
Varios miembros del clan protagonizaron en marzo un enfrentamiento con otro grupo gitano. Cinco de sus integrantes fueron acusados de intentar disparar contra el presidente de la asociación Gao Lacho Drom, Bartolomé Jiménez, en la sede del colectivo. Irritados por los hechos, decenas de vecinos acudieron a la casa de la Avenida de los Huetos y la Ertzaintza tuvo que intervenir. Ambos grupos pactaron el destierro temporal de uno de los miembros de 'los bartolos', que ya ha regresado a Vitoria.
i.cueto@diario-elcorreo.com









