
Por este motivo, la iniciativa no está sólo impulsada por las instituciones alavesas -la Diputación y el Ayuntamiento-, sino que cuenta con el decidido respaldo del Gobierno autónomo y de la Universidad del País Vasco. Las tres primeras entidades han acordado cofinanciar la rehabilitación del edificio, el primer paso para la puesta en marcha del proyecto. Además, han encargado la dirección del centro a la UPV.
Reconvertir el también llamado palacio del marqués del Fresno en un centro de investigación costará 7 millones de euros. Según el acuerdo interinstitucional alcanzado, el Departamento vasco de Cultura aportará 3,5 millones y la Diputación 2,2. El Consistorio vitoriano pondrá los 1,3 millones restantes, además del inmueble. El Ayuntamiento se hizo con el palacio en 2004 sin tener que pagar dinero en metálico. Permutó la casona por tres parcelas, de 3.000 metros cuadrados, junto a Mendizorroza.
Un portavoz autorizado de la consejera de Cultura indicó ayer que el Gabinete Ibarretxe cuenta con dinero para este proyecto, sin tener que esperar a aprobar un nuevo plan de infraestructuras culturales. Utilizará la partida que en su día destinó al fallido Auditorio.
La Diputación y el Ayuntamiento reservarán en sus presupuestos de 2008 el restante dinero para la rehabilitación de la casona de mediados del siglo XVI. La fecha de inicio de las obras está sin determinar, pero la intención es que comiencen en 2008. Mientras tanto, la sede provisional del centro se ubicará en dependencias de la UPV.
Aunque todavía no se ha hecho público qué experto de la PPV dirigirá el proyecto, distintos medios consultados apuntan en una única dirección: el catedrático de Arqueología Agustín Azkarate. Además de ser uno de los redactores del plan director de la catedral vieja, es el impulsor del grupo de investigación en Arqueología de la Arquitectura, una sección del campus de Vitoria estrechamente relacionada con el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Una vieja idea
La idea de convertir a Vitoria en la ciudad de referencia en materia de conservación del patrimonio viene de muy atrás. La primera vez que se habló de una propuesta similar fue a finales de la pásada década, cuando se redactó el plan de la restauración de Santa María. En 2003, impulsado por los responsables de la recuperación del templo gótico, el proyecto se denominó entonces 'Katedraldea, catedral ciudad' y se planteaba como un gran plan para transformar el centro histórico a partir del templo gótico.
Quizá por lo ambicioso -implicaba la expropiación de varios edificios- no llegó ni siquiera a debatirse. En plena campaña electoral, el PNV planteó una propuesta para convertir a Vitoria en un referente del patrimonio vasco. Y el PP presupuestó el año pasado una partida en los presupuestos, pero no pudo dar cuerpo a la iniciativa al tener que prorrogar las cuentas.
Ahora, la idea por fin toma un rumbo definido. Sus impulsores pretenden que el concepto de patrimonio que se baraja vaya más allá de la idea tradicional que hace referencia a los bienes arquitectónicos, arqueológicos o artísticos. Incluye también el bagaje cultural o el paisaje como nuevos campos de acción para el futuro.
Con esta amplia perspectiva, Zain aspira a convertirse en el lugar de referencia técnico-científico que apoye cualquier iniciativa pública o privada relacionada con el patrimonio. Para ello, impulsará investigaciones de calidad y promoverá acciones relacionadas con su protección y divulgación. La segunda faceta será la formación: se especializará en másters y cursos de postgrado.









