
-¿Sorprendido por este reconocimiento?
-Un poco. Pero cuando nos presentamos, sabíamos que teníamos posibilidades. Teníamos a nuestro favor el esfuerzo que hemos hecho por implantar las nuevas tecnologías para reconvertir un carnicería tradicional en una empresa comercial.
-¿Y cuáles son las claves de su éxito?
-Hemos sido capaces de cambiar el modelo de negocio por completo. Nuestras seis tiendas son algo más que una carnicería. Ofrecemos todo tipo de productos de calidad. Y nos hemos especializado en la producción de preparados y precocinados, que elaboramos en nuestro pabellón de Uritiasolo. Ésa es nuestra gran diferencia.
-En pocas palabras, han creado una imagen de marca.
-Sí. Estamos sustituyendo nuestro nombre en las tiendas para pasar a ser sencillamente Elvira.
-Distintos estudios señalan que el fenómeno del trabajador quemado es bastante habitual en el sector.
-No es nuestro caso. Todo el equipo está muy motivado y tenemos una visión compartida. Los trabajadores con su cercanía y conocimiento del cliente son los auténticos artífices de nuestro éxito.
Cercanía
-Hablando de clientes, ¿cómo son los de Vitoria?
-La clientela es cada vez más exigente, porque tiene más información y tiene con qué comparar. La gente ahora viaja y sale mucho por ahí. Eso es bueno, porque así los clientes están más abiertos a probar cosas nuevas. Los comercios tenemos que aprovechar esa oportunidad.
-Su negocio ha crecido mientras se abrían grandes superficies en Vitoria y el pequeño comercio languidecía.
-Nuestras tiendas, como todo el comercio de cercanía, aporta una confianza que ellas no pueden dar. En la federación, siempre hemos pensado que las energías no deben malgastarse en quejarnos. Igual suena demasiado ambicioso. Pero no hay que pararse, hay que seguir creciendo y evolucionar. La sociedad cambia y las empresas del sector tenemos que adaptarnos. No podemos quedarnos atrás.
-¿Nunca ha tenido la tentación de tirar la toalla a lo largo de los últimos 20 años?
-No. Los minoristas y pequeños empresarios siempre pasamos épocas buenas y malas. Si tienes claro lo que quieres, sales adelante. Pero las horas de trabajo no te las quita nadie.
-¿Cómo ve la situación general del comercio en la ciudad?
-Está vivo. Hay decenas de pequeñas empresas que han acumulado tantos méritos como nosotros o más para recibir un galardón de este tipo. El asociacionismo de los comerciantes ha sido y es muy positivo para el sector.









