
LAS PETICIONES
El informe, al que ha tenido acceso EL CORREO, enumera de manera detallada las necesidades de la terminal vitoriana, y hace hincapié en aspectos que atañen tanto a la seguridad como a la limpieza. Así, la firma gestora pide la presencia de un guarda de seguridad mientras la estación esté abierta al público -sólo cierra de madrugada- y la instalación de varias cámaras de vigilancia en los andenes de Los Herrán y José Mardones. En la actualidad, existen cuatro en el interior del recinto, consideradas «insuficientes» por la empresa concesionaria.
Una nueva demanda es la instalación de puertas automáticas en los cuatro accesos. Los técnicos, sin embargo, discrepan sobre su viabilidad debido a su elevado coste -aún no se ha cuantificado- y a los problemas que provocan accesos de este tipo en el caso de evacuaciones de pasajeros. «Hay que tener en cuenta que están unas frente a otras, con las corrientes que eso puede generar a la gente que se encuentre en su interior», señalaron a este periódico.
Estación de Autobuses de Vitoria S.L. solicita, además, la reforma urgente de los baños, que ya fueron calificados como «deficientes» en un informe municipal realizado en diciembre del año pasado. En este sentido, reconocen la necesidad de incrementar la limpieza y apuestan por ampliar los aseos, pese a las limitaciones de espacio existentes en la terminal.
Partida sin ejecutar
Las peticiones concluyen con la sustitución de un canalón, una iluminación más potente y el pintado de paredes y techos del complejo, así como reformas en las aceras para facilitar las maniobras de los autobuses.
A la espera de la respuesta del equipo de gobierno, el Ayuntamiento dispone de una partida de 200.000 euros, aprobada por el anterior gabinete municipal del PP, y todavía no ejecutada, para mejorar la deteriorada imagen del recinto.
Todos los grupos de la Corporación respaldaron el pasado mes de octubre una moción del PNV para acometer de manera inmediata las obras necesarias para «dignificar» una estación que nació para provisional en octubre de 1993 hasta que se construyera la fallida terminal Agustín Ibarrola de la calle Francia, y lleva más de catorce años en funcionamiento.









