
LAS JUNTAS GENERALES
Antes de curiosear por el salón de plenos y la sala que guarda los retratos de los diputados generales, y tras hacer una cola que en algunos momentos superó los 50 metros, los visitantes pudieron 'pasear' por los innumerables atractivos que albergan las siete Cuadrillas de la provincia. En una carpa exterior, Añana, Ayala, Campezo-Montaña Alavesa, Laguardia, Salvatierra, Vitoria-Gasteiz y Zuia daban a conocer rutas de senderismo, rincones de una belleza extraordinaria -como las Salinas de Añana o el Gorbea-, y sus joyas gastronómicas. No faltaron muestras de txakoli alavés, ni vinos de Rioja Alavesa, ni quesos Idiazabal.
Tras la entrega de folletos y regalos en la carpa, la visita continuaba por el interior del Palacio de la Provincia. La mayoría se quedaba boquiabierta al contemplar el salón de plenos, el auténtico corazón de la institución.
«Llama la atención la luminosidad», indicaba Josu Rodríguez, que por primera vez entraba en la casa foral. Por su parte, Luisa Vivar volvía a repetir visita. «Me hace mucha ilusión sentarme en el sillón de los políticos durante un rato», decía.
Esta vecina de la cercana calle Samaniego reconocía, sin embargo, que sabe poco sobre el papel de la institución. «¿Cómo se llama el nuevo? Porque Rabanera ya no está ¿no?», preguntaba a una de las azafatas.
El objetivo del día de ayer era, precisamente, paliar «la falta de cultura sobre las Juntas Generales», en palabras de José Antonio Zárate, presidente de la institución, que ejerció de anfitrión. No en vano, los 51 procuradores de la cámara toman decisiones tan importantes como el nombramiento del diputado general, la aprobación de los presupuestos de la Diputación y la redacción y aprobación de las normas forales, entre ellas, la tributarias.
«El desconocimiento se debe principalmente a la abolición foral desde 1876 hasta la llegada de la democracia», opinaba Zárate. Y es que, si bien la Diputación no desapareció, sí lo hizo el parlamento de la provincia. Un «vacío histórico» que ayer trataron de llenar con la jornada de puertas abiertas. El día sirvió, asimismo, para romper la distancia entre los políticos y los ciudadanos.
En la entrada principal, dos pantallas proyectaban un vídeo en el que Zárate explicaba los pormenores de la actividad de las Juntas Generales, así como su composición y organización. Para amenizar la visita, los paneles informativos incluían preguntas y juegos. La sopa de letras en la que había que encontrar palabras claves relacionadas con la institución reunió a muchos en el salón de los retratos.
Los visitantes no sólo incrementaron su bagaje cultural y conocimiento sobre el máximo órgano de representación alavés. Se marcharon a casa con una bufanda y un gorro de lana.









