
Después de más de dos años de trabajo, ya empieza a vislumbrarse cómo encajarán las piezas de un complejo puzzle que ya tiene fecha de inauguración: verano de 2008. Será entonces cuando entre en funcionamiento, sentido Miranda, el último tramo de la N-1 a su paso por la provincia. Estos tres nuevos carriles completarán la actuación desarrollada en la 'legua del rey', cuya retrasada apertura cumple ahora un año, y harán que Álava se convierta en la única provincia con la N-1 reconvertida en autovía por completo.
Pero el proyecto va mucho más allá. Los ingenieros han diseñado una madeja de conexiones que permitirán mejorar el acceso a la autopista de Burgos (AP-1) desde territorio alavés. Se hará a través de un paso elevado que cruzará a través de dos viaductos la N-1 en diagonal para acortar el trayecto hasta el peaje. Ahora, está operativo un desvío provisional que bordea el futuro trayecto.
Esta mejora también redundará en los usuarios que circulen sentido Vitoria. En la actualidad, una vez se supera el peaje de Armiñón, los vehículos se incorporan directamente a la N-1 tras tomar una pequeña curva. Cuando las obras estén finalizadas los usuarios circularán por una nueva calzada para incorporarse, un kilómetro después, a la N-1.
Por si fuera poco, el Departamento foral de Obras Públicas y Transportes está construyendo dos rotondas bajo la N-1 que permitirán redistribuir el tráfico comarcal al incorporar enlaces a los municipios de Estavillo, Armiñón o Manzanos. El acceso a estas dos glorietas se efectuará por el mismo desvío que conectará con el peaje. Mientras éste irá por encima de la N-1, las rotondas lo harán justo por debajo.
Un centenar de operarios
«Este hito es muy importante ya que con una sola salida, mejoraremos tanto el tráfico nacional como el provincial», subraya Emilio de Francisco, 'mano derecha' del diputado del área, Luis Zarrabeitia. Salvo una cuantía de 700.000 euros que aportará la concesionaria de la autopista de Burgos (Europistas), los 37 millones que costará la obra procederán de las arcas forales ya que todos los trabajos se ejecutan en suelo alavés.
La excepción es la 'legua del rey', de 9 kilómetros. Álava aportó un 19% del coste total (51 millones), en proporción al tramo de autovía que le pertenece. El resto lo sufragó el Ministerio de Fomento.
Pero la madeja no se queda aquí. Pasada la conexión con la AP-1 y el acceso a los pueblos, los vehículos que opten por continuar por la N-1 hacia Miranda se encontrarán un escenario completamente diferente con nuevos accesos a la carretera de La Rioja (N-124). Para ello, se han construido hasta seis puentes, dos de ellos sobre el Zadorra. Las obras de este entramado se iniciaron el pasado verano, justo un año después del inicio de los trabajos en el nudo de Armiñón.
Con su puesta en marcha, los usuarios disfrutarán de carreteras de doble carril por sentido en cualquiera de los trayectos entre Álava, La Rioja y Burgos. A priori, su apertura también se producirá en verano. Y es que todo forma parte de un mismo proyecto: el enlace a la autopista, la conexión con los pueblos, la mejora de la N-1 hasta Miranda... En total, una superficie de seis kilómetros donde más de un centenar de operarios se afanan a diario en cumplir los plazos marcados.
Y todo ello, con decenas de miles de vehículos transitando hasta por ocho desvíos provisionales diferentes. «Sabemos de la incomodidad que suponen este tipo de obras, pero el resultado merecerá la pena», auguran en el Palacio de la Provincia.









