
La estratégica planta baja elegida por Telefónica fue ocupada hasta mediados de 2001 por la ferretería Ezpeleta y el bar Naroki, dos negocios muy conocidos por los vitorianos. El hotel Francia, que ocupaba las cuatro plantas situadas encima, ya había cerrado una década antes, pero el propietario del comercio ferretero -y del resto del inmueble- optó por mantener abierto su local hasta encontrar un constructor dispuesto a afrontar la rehabilitación del edificio. Lo logró en 2004 tras garantizar al promotor que podría destinar el bloque para habilitar 17 de viviendas de lujo.
La operación de alquiler se ha hecho por encargo del dueño de Ezpeleta, que pactó con la promotora que compró el hotel el control de su propiedad. Por eso, ha alquilado a Telefónica todo el espacio en planta baja, incluido el que ocupaba el bar Naroki.
Las cuatro alturas del desaparecido hotel se han convertido en tres plantas y una más retranqueada destinada a apartamentos. Esta plataforma superior se ha subdividido para acoger cinco áticos de unos 50 metros cuadrados. El resto de la edificación ha dado cabida a otros cuatro apartamentos y 8 viviendas más grandes, de una media de 90 metros. Los precios que tuvieron estos hogares de mayor dimensión hace tres años, cuando salieron a la venta, han ido ligeramente al alza. Los pisos se ofertaron entonces a 523.000 euros, y ahora se acercan a los 600.000.
Zona cotizada
Un comprador ofrece en alquiler un piso de 84 metros en la primera planta. Comunica a los interesados, según ha comprobado EL CORREO, que aspira a ingresar 1.200 euros al mes. La agencia que comercializó las casas no tienen noticia de ninguna reventa, pero las inmobiliarias creen que el bloque «es muy vendible».
j.a.abasolo@diario-elcorreo.com









