«¿Qué pasa? ¿Sólo hay que cumplir las mociones que les gusten a ustedes?», cuestionó el portavoz popular, Javier de Andrés, quien advirtió de que este Gobierno «no representa los intereses de Álava» mientras continúe con su respaldo a la propuesta del lehendakari. «En su mano está ser el diputado general de todos los alaveses y no sólo del PNV, como hasta el momento está siendo», criticó.
Desde las filas socialistas, su portavoz, Txarli Prieto, recordó al diputado general que el «plan de Ibarretxe nace del victimismo, de la exageración y los movimientos internos de su partido». Tras reiterar que «no es una solución a nada y sí un pase seguro al fracaso», el líder del PSE advirtió de que la «colaboración» que mantienen con los jeltzales podría verse truncada si se enconan estas posturas. Por ello, abogó por anteponer la estabilidad institucional «al debate ideológico».
Agirre, por su parte, llamó al «entendimiento» y recalcó que «nunca dejaré fuera» a la mitad de la sociedad que no es nacionalista. Eso sí, agregó que la otra mitad «tampoco nos sentimos cómodos en la situación actual».









