
A Pilar Andaluz, una médico que paseaba por la tarde por los alrededores de la pasarela le pareció «una estupenda noticia para los bilbaínos». A su juicio, «no se ha profanado la obra» y considera que el demandante «tiene una postura de divo prepotente». María Fernanda, otra vecina que se prestó a comentar la resolución judicial, también se alegraba de que las arcas municipales se ahorren ese importante desembolso, aunque cree que «el Ayuntamiento debería haber negociado de antemano con él para evitar todo este lío». Y Carlos Fernández, constructor jubilado, proponía un 'ni para ti ni para mí'. «Se le podía haber pagado un milloncito y quedar bien con Calatrava», sugería.





