
Responsables del departamento de Medio Ambiente mantuvieron el martes una intensa jornada de contactos con distintos cargos de la refinería para conocer los hechos de primera mano. Visitaron las instalaciones y comprobaron que el problema técnico, provocado supuestamente por el fallo de una válvula, «ya se ha solventado». Aún así decidieron ampliar la investigación para valorar con detalle los motivos de la avería y sus posibles secuelas. «Queremos comprobar si la empresa es responsable o no de lo ocurrido y si debe ser multada», explicaron ayer fuentes del Gobierno vasco.
En cualquier caso, no se prevé la apertura de un posible expediente sancionador «a corto plazo». La compañía deberá aportar la documentación requerida y tendrá opción de presentar alegaciones si resulta multada. En este supuesto, un instructor se encargaría de fijar la cuantía económica. La horquilla posible es «muy amplia», en función de los daños que haya podido provocar la fuga y de si ésta ha sido fortuita o debida a una negligencia. «El procedimiento es largo, pero servirá para depurar responsabilidades», garantizan en el Ejecutivo.
Las reuniones para esclarecer lo ocurrido continuaron ayer, pero ya entre responsables autonómicos y del Consistorio. Los técnicos del Gobierno vasco accedieron a las muestras de polvo recogidas el lunes por los concejales y comprobaron su aspecto. «Han reconocido que huelen como a hidrocarburos», admitió el edil de Medio Ambiente, Marcos Cucó, quien mostró una vez más su preocupación por el escape: «Desde luego, no parece descabellado hablar de una posible sanción», consideró.
Irritación de ojos
El último episodio contaminante de la refinería, ocurrido el pasado lunes, fue provocado por una avería en la Unidad 3 del complejo, donde se ubica la chimenea más alta, que obligó a detener la producción y a expulsar a la atmósfera todos los residuos almacenados en los conductos. La fuga generó una densa humareda de sílice y alúmina que cayó en forma de cenizas sobre la población de Muskiz. Algunos residentes sufrieron irritación de ojos y garganta, aunque Petronor señaló que el polvo era «inocuo». El Ayuntamiento y el Gobierno vasco se encargarán ahora de comprobarlo.






