
Pese a parar durante un mes, la sociedad pública confirmó ayer a este periódico que las obras van «en plazo» y que su horizonte sigue estando «en el Olentzero de 2008». «Hay mucho tajo en otros sitios, así que aunque se pare en el centro, se seguirá trabajando en otras zonas», aseguró un portavoz autorizado de Euskal Trenbide Sarea.
Entretanto, las reuniones entre el gestor vasco de infraestructuras ferroviarias y los vecinos de las 69 comunidades en cuyas fachadas podrían engancharse las catenarias que aportan la energía para que el tranvía pueda funcionar siguen su curso. Y aunque una veintena de residentes han planteado quejas y han pedido que la catenaria no se fije en sus casas, los responsables de Euskal Trenbide Sarea aseguran que la acogida de vecinos e instituciones en el capital alavesa ha sido mejor que la que recibieron en Bilbao.
«Ningún riesgo»
En este sentido, la sociedad pública volvió a garantizar ayer que los residentes «no padecerán grietas ni vibraciones». «La catenaria es la mejor solución. Ofrece todas las garantías y no entraña ningún riesgo porque la conducción eléctrica es cero», dijeron. Además, los convoyes del futuro tranvía de Vitoria contarán con los sistemas de seguridad más modernos del mercado.
Tendrán circulación automática, bandas sonoras y cámaras, así como «plataformas bajas al cien por cien, una novedad en Europa». Por todo ello, y a fin de que todos los vecinos solventen sus dudas y sus inquietudes, Euskal Trenbide Sarea instó a los afectados a que acudan a la oficina de información, situada en la calle La Hababa, junto a la rotonda de América Latina.
Los residentes, por su parte, exponen la necesidad de una «reunión abierta» en la que todos puedan exponer sus dudas.









