
LOS DATOS
-¿Qué significa San Andrés para un oriundo de Eibar?
-San Andrés siempre ha sido muy festejado y más de casa que San Juan. De hecho, Eibar gira en torno a la iglesia de San Andrés, un santo al que ya se le veneraba antes de la fundación de la villa. Además, también aparece en el escudo con la Cruz en la que le ataron, según unos, y según otros le crucificaron durante dos días al tiempo que seguía predicando.
-La tamborrada marcó un antes y un después en la fiesta de San Andrés.
-En 1959 la Sociedad Gastronómica Alperrak decide retomar la tamborrada en Eibar tras un largo tiempo sin celebrarse.
-Y en esa primera tamborrada usted fue nombrada reina.
-En efecto. Yo tenía 17 años. Lo recuerdo como si fuera hoy y no olvidaré como los de Alperrak no me preguntaron a mí sí quería ser la reina sino a mi aita. Le conocían bastante y le llamaron a él para pedirle permiso. ¿Cómo han cambiado las cosas!
-Pero les cedió a su hija.
-Martiniano, que así se llamaba mi padre, me llamó y me dijo: 'Me han pedido permiso para que vayas a la tamborrada y se lo he dado, pero ya les he dicho ¿A la tamborrada sí, pero a la verbena ni hablar! Yo era una cría, no sabía ni pintarme.
-Supongo que se refiere a la verbena del frontón Astelena.
-Sí. Era una verbena muy bonita que siguió celebrándose unos años más. Era junto con la cabalgata los grandes atractivos de la fiesta de San Andrés en aquel entonces.
-Volviendo al día en que le nombran primera reina de la tamborrada, una iniciativa pionera que supongo que le pilló por sorpresa.
-Me puse más contenta que unas pascuas, pero yo era muy tímida y cuando en una de las reuniones previas a la tamborrada preguntaron quién iba a ser la reina yo callaba toda cortada.
-Por entonces el recorrido era diferente al actual.
-La carroza conmigo y seis damas salía de Alfa junto a la Tamborrada hasta la plaza de Untzaga.
-¿Le piropeaban?
-Recuerdo como una mujer me dijo: '¿Qué Dios te bendiga!' y me hizo mucha gracia.
-¿Cómo fue, porque supongo que lo tendrá grabado en la retina?
-Era el primer año y había un gentío en la calle espectacular. Para mí fue precioso. Hacía un frío de pelar, yo llevaba un vestido de media manga y ni me enteré.
-Por los nervios.
-Por lo emocionada que estaba. Tras la tamborrada fuimos a la sociedad con mi padre y a continuación a casa, pero como iban varios matrimonios amigos de mis padres, me permitieron ir con ellos hasta que terminó a las tres de la madrugada. Fue un día inolvidable.
-Usted fue la primera de una serie de eibarresas que pusieron rostro a la Tamborrada. ¿Por qué dejó de elegirse a la reina de cocineros y soldados?
-Supongo que por el movimiento feminista. En mi opinión no creo que la elección de una reina sea peyorativo para nadie porque tampoco tenía por qué ser la más guapa sino la que la sociedad que organizaba la Tamborrada elegía, aunque recuerdo que a con el tiempo comenzó a elegirse de otra manera porque Alperrak empezaba a desvincularse del evento.
-Sin embargo, el clima obligó a trasladar la tamborrada a la festividad de San Juan.
-Desde hace más de tres décadas y hasta hoy. Sin embargo, a poco de trasladarse a junio se incorporó la celebración de la Feria agrícola y ganadera que le proporciona un aspecto más rural. Con la verbena y la tamborrada era una fiesta para vivir de noche y con la feria se ha trasladado la celebración a horas más diurnas.
«Guapas»
-Creo que usted no fue la única de la familia Larrañaga en subir a la cabalgata de guapas.
-Una de mis hermanas fue dama.
-¿Ser reina tuvo repercusiones?
-Dos meses después de San Andrés vinieron a casa a ver si quería presentarme a la elección de Miss Guipúzcoa y mi padre contestó: '¿Para reina de la carroza sí, pero de Miss Guipúzcoa, nada!'.





