
La primera conversación entre José Luis Bilbao y José Antonio Pastor tuvo lugar antes de la sesión, mientras los apoderados se servían café en la sala de la vidriera. Poco después, el portavoz socialista abandonó el pleno y se desplazó a Vitoria para rubricar el consenso alcanzado con los jeltzales en el Parlamento vasco, donde también es cabeza de grupo. Antes tuvo tiempo de anunciar «un acuerdo básico muy importante» para la aprobación del presupuesto foral, que según dijo es ya «mucho mejor» que la propuesta inicial.
«Hemos avanzado muchísimo y hay voluntad política por las dos partes, pero todavía quedan flecos», afirmó Pastor. Él no precisó cuál de sus propuestas -en materia de infraestructuras, servicios sociales y financiación municipal- ha suscitado más discusiones, pero poco después José Luis Bilbao definió los asuntos pendientes como «cuestiones de matiz». Visiblemente relajado, el diputado general se mostró «convencido» de sacar adelante las cuentas y se felicitó por haber llegado a un consenso «entre diferentes». Las enmiendas parciales aportarán «contenidos importantes» al documento económico, aseguró. Acuerdos «de largo recorrido» que unos y otros evitaron concretar.
«Decepcionante»
Sobre la actuación de Ezker Batua, con la que ha roto de forma abrupta tras mes y medio de conversaciones, Bilbao sólo dijo una palabra: «decepcionante». El portavoz del grupo juntero, José Ferrera, se mostró muy cauto y eludió hacer declaraciones a la espera de una rueda de prensa convocada para hoy. Sólo se permitió puntualizar que sus negociaciones con el PNV «no han sido esperpénticas» en respuesta a las duras críticas del portavoz del Gobierno foral, Iosu Madariaga.
El presupuesto saltó de los pasillos al salón de plenos cuando se debatió la propuesta de PP y PSE para la votación conjunta de las enmiendas a la totalidad. Lo que podía haber sido un pulso de la oposición al Gobierno foral se ha desactivado en los últimos días. En cualquier caso, la iniciativa decayó con el voto en contra de PNV, EA, Aralar y EB, que en el último momento cambió la abstención por el no. «Podíamos hacer otra cosa si estuviéramos cabreados, pero no tenemos ningún cabreo por nada», apuntó Ferrera.
En una jornada de guiños y reveses políticos, el representante de EA, Joseba Gezuraga, aportó iniciativas concretas. Según explicó, el PNV ha aceptado cinco de sus enmiendas: se reservarán fondos para la limpieza integral del río Barbadún, la creación de una zona industrial en la vega de Gernika, la finalización de las obras de la glorieta de San Cristóbal, entre Gernika y Bermeo, la redacción de estudios técnicos sobre las infraestructuras del subsuelo para evitar cortes de luz y agua, y un plan de promoción del euskera. Esto garantiza, con toda probabilidad, su voto afirmativo a las cuentas.
José Antonio Pastor regresó al pleno por la tarde y tuvo tiempo de limar los «flecos» con los jeltzales, ya que a última hora el acuerdo se daba por hecho. Entradas y salidas, intercambio de papeles y hasta gestos de escaño a escaño entre el portavoz socialista y el diputado general animaron el final de la sesión. Son las señales de un pacto cuya letra pequeña se descifrará a partir de hoy.





