
-En su Ayuntamiento hay más fuerzas políticas que en el Parlamento vasco: tres concejales del PNV, dos EA, dos de AIA, dos del PSOE, uno de ANV y otro más del PP. ¿Cómo consigue que eso funcione?
-Intentamos trabajar en equipo. Quiero que dejemos las siglas a un lado y que trabajemos por el bien del municipio. A corto o medio plazo, los pactos y acuerdos de la Diputación, el Gobierno vasco y otras instituciones pueden tener algo de reflejo en el futuro apoyo que nos puedan dar en el Ayuntamiento una u otra fuerza. Sinceramente, creo que ponemos todo encima de la mesa para recoger todo lo mejor.
-Alegría ha multiplicando por tres su población. Muchas parejas llegan a su pueblo buscando una nueva vida. ¿Con qué recursos laborales cuentan?
-Alegría ha cambiado. Hace quince años vivíamos únicamente 800 habitantes y ahora somos 2.700. Estamos en una situación totalmente diferente. La empresa SPS, antigua Helisold Ibérica dedicada a tubos, está muy bien en niveles de trabajo, con grandes pedidos y hasta con problemas de almacenamiento de material. Tenemos que promocionar una industria pequeña, en pabellones de 800 a 500 metros cuadrados.
-Ante este panorama, las promotoras se frotarán las manos para construir pisos, chalés o adosados
-El adosado es ahora un elemento mucho más válido que los chalés. Ese adosado es algo a promocionar desde el municipio. El matrimonio recién casado que va a un chalé tiene ante sí un coste alto de adquisición y, luego, de mantenimiento.
-¿Cómo es el transporte público de Alegría?
-Con Renfe no estamos bien, ya que eliminan los trenes de cercanías. Por carretera, gracias al convenio con la Diputación, disponemos de unos horarios amplios. Queremos fomentar el transporte por carretera y en tren.
-¿Cuáles son los proyectos para esta legislatura?
-Hace falta garantizar el abastecimiento de agua y vamos a poner en marcha el cubrimiento de las piscinas para que den servicio todo el año. Además, nos hace falta un polideportivo ya que el frontón se ha quedado pequeño.









