
Pájaros tropicales, todos ellos con la capacidad de imitar el lenguaje humano y articular palabras o frases aprendidas. Myriam, la propietaria de la tienda de mascotas, lo explica así: «Que los pájaros lleguen a 'hablar' depende de factores como la edad, la personalidad - si, su personalidad-, el sexo y, sobre todo, que se haya criado entre humanos». Su vecino de jaula, Maki, un jaco plateado, es mucho más tranquilo y pudoroso. «Éstos sólo se acostumbran a una persona, que además tiene que ser de su mismo sexo. Una hembra nunca se llevará bien con un hombre, ni un macho con una mujer».
Cualquier mínimo cambio en las condiciones de luz o de temperatura altera a estos pájaros, por eso el aviario Brazil es, a ratos, una locura de graznidos, trinos y gritos. «Acabas por acostumbrarte, como los oficinistas al sonido del teléfono. A veces les ponemos cedés con cantos de otras especies, como jilgueros, y así, no sé por qué, prestan atención a lo que están oyendo y se olvidan de chillar».
Pese a que, por regla general, venden pájaros -canarios, agapornis, jilgueros o ninfas.-, en la tienda de mascotas se pueden encontrar todo tipo de animales: chinchillas, hamsters, jerbos, conejos, cientos de especies de peces... Myriam es consciente del alto precio de algunas especies, pero lo justifica. «Son pájaros criados en casa, acostumbrados a estar con gente, adiestrados... es normal que haya que rascarse un poco el bolsillo para adquirir uno». No es fácil ganarse la vida vendiendo animales exóticos. «Mucha gente entra a mirar, pero no compra nada. Lo que en realidad nos deja beneficio es la venta de jaulas, o de piensos para las mascotas». Myriam también es una experta peluquera canina, un servicio cada vez más demandado por los dueños de algunas razas de perros. «Una tienda de animales no es un negocio boyante, para mí es una forma de vida, hay algunos 'bichos', como Napoleón, que no vendería ni por nada del mundo. Están en la tienda como reclamo, en realidad no los quiero vender».
La moda de los reptiles
Sandra Villarreal trabaja en el aviario como dependienta,. También a ella le encantan los animales. «Últimamente se han puesto de moda los reptiles, que sólo comen animales vivos. Nosotros tenemos que vender pequeños roedores que servirán de alimento a estos reptiles. No lo hacemos por gusto, sino porque existe una demanda. Da mucha pena, pero al fin y al cabo, las serpientes también tienen que comer».









