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VIZCAYA
La Diputación estudia controlar la población de garzas reales porque se comen las truchas
El PP asegura que esta especie protegida «apenas afecta a los salmónidos» y avisa de que su caza sería «una locura»
02.12.07 -

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En plena polémica por la caza de cormoranes -la Diputación ha autorizado la captura de 120 ejemplares pese al rechazo de grupos ecologistas- otra especie se ha situado en el punto de mira: la garza real. Un informe recomienda adoptar medidas de control de la población si se confirma su «impacto sobre especies sensibles», como la trucha común, el cangrejo de río y el salmón. La intervención, en cualquier caso, exige una consulta jurídica porque, a diferencia del cormorán grande, afecta a una especie protegida.

El Departamento foral de Agricultura hace un seguimiento especial de las aves que se alimentan de peces desde 2004. El primer informe, elaborado por la Consultora de Recursos Naturales, apreció un «fuerte impacto» del cormorán grande y, en menor medida, de la garza real sobre la trucha arco iris en el coto intensivo de La Herrera, en el río Cadagua, mientras que en otras zonas lo calificaba de «bajo o muy bajo». Al año siguiente, la misma empresa aseguró que «no hay indicios de una afección importante sobre las comunidades de peces» en el caso de la garza, cuya dieta se compone «en un 84% de ciprínidos (loina, barbo y anguila) de escaso valor comercial y deportivo».

Con escopeta

A partir de 2006, el seguimiento se ha encargado a la firma Matzabeko, que trabaja en la gestión de cotos y zonas de caza controlada. En su último informe, entregado el pasado mes de julio, califica de «elevado» el riesgo de impacto en los cotos intensivos del Ibaizabal, Cadagua y Nervión. Además, indica que en las cuencas de Lea y Artibai ha habido «un porcentaje importante de truchas capturadas con heridas por ataque de garza real».

La empresa reconoce que «no hay un problema generalizado», aunque cree que en algunos tramos de los ríos estas aves pueden mermar la fauna piscícola. Por ello aconseja profundizar en los estudios y «cruzar información» sobre estas especies. Si se demuestra un impacto «moderado o fuerte», propone aplicar tanto medidas disuasorias como «de control mediante captura», siempre que se garantice «el estricto cumplimiento de la legislación vigente».

La garza real figura en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas -aunque no en el vasco- con la calificación de «interés especial». La autorización foral debería especificar «el lugar, el método de control -se propone la caza con escopeta- el tiempo de aplicación y el cupo de ejemplares a extraer». Y las capturas se aprovecharían para «estudiar la dieta» de estas aves.

El PP ha solicitado más información sobre este asunto en las Juntas Generales y ha anunciado que, si llega a autorizarse la caza, se movilizará junto a los grupos ecologistas «para evitar que ocurra lo mismo que con el cormorán». El apoderado Arturo Aldecoa asegura que el informe de Matzabeko evalúa el riesgo para la fauna piscícola «sin aportar un solo dato ni un estudio científico. La garza real apenas come truchas o salmones», dice. «Se alimenta sobre todo de ciprínidos, que no son nada buenos para la población de salmónidos porque revuelven el fondo de los ríos». A su juicio, la verdadera amenaza para la trucha autóctona es su 'gemela' arco iris, «que es mucho más activa, se reproduce y se adapta mejor. Es una locura que en pleno siglo XXI se plantee la caza de la garza real cuando no hay motivos para ir contra un animal, encima, tan bello», concluye.
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