«Se trataba de apoyar a un pintor tan neófito como prometedor, estableciendo pujas alzadas en la subasta de su cuadro 'Incógnito amanecer' (nombre supuesto) y en las que posteriormente se harían siempre punjas alzadas para dejar constancia de su 'escalada' como excelente inversión en aquel mundillo del arte».
«Lógicamente, los importes de las sucesivas adjudicaciones (tras lapsos sedimentarios de varios meses en poder de cada adjudicatario) no se pagaban sino que se simularían mediante recibos, etc. Ese era uno de los varios acuerdos privados establecidos entres los asociados».
«Existe un antiguo aforismo: 'Una cosa vale lo que se paga por ella' . Así que aquel cuadro adquiriría su homologación verificable de arte con valor ascendente y en algún momento y lugar surgiría un panoli con deseos de invertir su dinero y se realizaría la venta, nunca inferior al valor ascendente de la última subasta»
Resumiendo el texto, se trata sencillamente de ir organizando subastas ficticias como cebo hasta que llega el ingenuo de turno, paga un buen dinero por el cuadro y ya tenemos un pintor convertido en famoso y cotizado por todo lo alto. Y los 'subasteros' a cobrar el substancioso producto de la operación subastadora.
Yo no me atrevo a decir que esta historia sea auténtica o es un invento de mi comunicante. Pero en uno u otro caso sirve para entender de qué forma algunos pintores que no valen lo que cuestan se mueven en la cresta de la ola artística internacional.
Mi comunicante termina diciendo que aparentemente no existía ningún timo en aquella asociación, pero declinó pertenecer a ella y no participó en el substancioso negocio. Repito: Como me lo cuenta lo cuento y cada cual con su cada cuala.





