
Invitado en la que es su ciudad por la Facultad de Derecho de la UPV, cuya sección vizcaína cumple ahora diez años, Díaz Hochleitner hace hincapié en que el primer paso es «terminar con el derroche y ahorrar. Además habrá que tener una justicia distributiva y buscar alternativas tanto energéticas como de materiales para construir nuestras ropas y las cosas que utilizamos». En definitiva un cambio profundo, «sobre todo de las prácticas habituales de algunas personas, que por no ser conscientes de esta situación se comportan de manera equivocada».
En el año 3000
Así, la universidad no podía quedar fuera de su esquema. «No hemos sido educados para lo que tenemos que hacer y necesitamos otros valores éticos que ayuden en la tarea porque toda persona tiene el potencial de hacer el bien. El problema viene por no saber; la violencia es una consecuencia de la ignorancia y el sistema educativo es central para solucionarlo. En especial la universidad que, como institución máxima, puede inspirar valores morales y conocimientos que hagan posible una sabiduría, una visión de conjunto».
Y es que el experto, que forma parte de los patronatos de más de treinta fundaciones está convencido de que es necesario saber a donde vamos para poner soluciones. «En la Fundación para el Futuro, que presido, hemos realizado una prospección de como sería el mundo en el año 3000. El panorama es desolador: cambios genéticos en el hombre por el sedentarismo, también nuevas epidemias... Estamos a tiempo de ponerle freno, pero debemos ser conscientes de lo que viene. Y los medios de comunicación tienen una especial responsabilidad porque serán los educadores del futuro, con su capacidad para llegar a toda la población».







