Al parecer, el presunto agresor y el denunciante, de 18 años, se habían conocido tres días antes de que sucedieran los hechos. El joven detenido ofreció a la víctima alquilarle una habitación en su casa. Dos noches después, y ya en el piso, ambos entablaron una discusión luego de que A. K. le acusara de robarle las llaves. Acto seguido, siempre según su versión, le echó de la vivienda. No obstante, le siguió y, en la parte alta de las escaleras de Solokoetxe, le ordenó que se desnudara, intimidándole con la navaja. La víctima, sin embargo, pudo zafarse y huir.





