El inmigrante, al que la Subdelegación del Gobierno en Vizcaya estudia permitirle el desembarco por «razones humanitarias», fue dado de alta por la tarde. Al igual que había sucedido el día anterior, cuando se hirió en el brazo con un vidrio, el argelino sólo pasó unas pocas horas en el centro médico.
El joven ha mantenido esta actitud desde que la Policía descubriera que no era menor de edad y que ya había estado antes en Santurtzi, como así había declarado. De haber tenido menos de 18 años, la tutela de Mohammed hubiera pasado directamente a manos de la Diputación, con lo que habría logrado desembarcar y quedarse en el país hasta que se resolviera un eventual expediente de asilo. Esto es precisamente lo que ha sucedido con su compañero de singladura, otro chico argelino, que se encuentra ya en un centro foral de acogida.
El buque en el que llegaron ambos, el 'Anna Stevns', procedente de Casablanca (Marruecos) y con bandera del diminuto estado caribeño de Antigua y Barbuda, no zarpó ayer como así estaba previsto. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Vizcaya atribuyeron esta demora al temporal de viento y mar arbolada que se aproxima. Probablemente, el carguero no levará anclas hasta el próximo lunes.
Mohammed, que aún no ha formulado su intención de pedir asilo político, permanece en el barco custodiado por varios policías. La Subdelegación del Gobierno y el Comité de Ayuda al Refugiado en Euskadi (CEAR) polemizaron ayer sobre el caso. La ONG denunció que el joven no ha recibido asistencia letrada, mientras que las autoridades replicaron que «todavía no la ha pedido».





