
CUANTÍA DEL PRÉSTAMO
Las cuotas mensuales o trimestrales comprometidas no pueden, no deben, superar el 35% ó 40% de los ingresos de los solicitantes, sea una persona o una pareja. Por ejemplo, para pedir un crédito de 150.000 euros de cuantía-no es mucho para la media de Álava-, que implica pagar entre 880 y 900 euros al mes, hay que tener unos ingresos en torno a 2.500 ó 2.700 euros. Si no, es mejor esperar a que mejore la situación económica o las perspectivas profesionales.
NEGOCIACIÓN DIRECTA
En caso de que el alza de los tipos de interés o los cambios en la situación personal o económica dificulten el pago de las cuotas, conviene negociar el problema directamente con la caja o banco que ha concedido el préstamo. Desaconsejan hacerlo con las entidades de reunificación de créditos que ahora tanto proliferan. Bajan las cuotas pero alargan los plazos, con lo que se acaba pagando una cantidad final mayor. Además, cobran por su mediación, lo que eleva los costos.
INTERÉS MUTUO
Lo mejor es dirigirse a la propia entidad prestamista. Las cajas o bancos suelen ser receptivas, por lo general. Les interesa cobrar el crédito y con la mayor normalidad posible. Les sale más rentable que el cliente pague de forma periódica que tener que acudir a un embargo y posterior subasta, con los costos adicionales que acarrea para ellos, al sumarse los gastos de abogado, procurador o perito encargado de tasar el piso. Además, pierden su propio negocio, consistente en cobrar un dinero por el dinero que te dejan.
FLEXIBILIDAD
Normalmente, las entidades financieras suelen mostrarse flexibles. Hay que tener en cuenta que ya han evaluado antes la solvencia económica y patrimonial de cada solicitante de un crédito y saben que detrás hay unos ingresos periódicos: un empleo, un sueldo u otro tipo de prestación económica regular. A partir de ahí, les suele interesar ser flexibles, quizá ampliar el plazo de la deuda aunque sea incrementando algo las cuotas. Así se paga más pero la fórmula puede servir para salvar una situación económica crítica aunque puntual. Pero siempre intentando no pagar a terceros, negociando directamente.
PLAZOS DE ESPERA
No hay un tiempo establecido, pero las entidades financieras no suelen iniciar el procedimiento ejecutivo que puede desembocar en un desahucio por sólo un mes de retraso en el impago de la cuota de la hipoteca. Por regla general, esperan más. Quizá cuatro meses es una referencia válida a la vista de la experiencia. Sobre todo, si ven en el cliente una voluntad de negociar o encontrar una salida.









