
Torrolate entiende que Gil Orive -cuya familia tiene una bodega ubicada en la zona en donde se levantará el complejo- no es la persona adecuada para representar al municipio, al ser «parte implicada en el proyecto y no neutral». Portavoces del colectivo reconocieron ayer que desconocían el «recorrido legal» que puede tener su propuesta de recusación.
El ex alcalde del PP, en cambio, aseguró que la bodega está emplazada en esa zona desde hace años, que no tiene terrenos susceptibles de venta a los promotores del complejo y que ha quedado claro que no resultará afectada por una recalificación del sector. Un criterio que comparte el portavoz municipal del PNV, Josu Landa.
En cambio, el alcalde de EB pone el acento en que el negocio familiar de Gil Orive, que ahora está en terreno rústico, se situaría así en el centro de una zona en donde se prevén «750 viviendas de lujo».
El concejal de la Asociación Vecinal Bastida, AVB, que completa la representación municipal, lamenta que toda la actualidad de Labastida esté «polarizada» en torno al proyecto del campo de golf. «Hay muchos problemas más importantes en el municipio», subraya el edil Fernando Perea. «A nosotros nos preocupa el futuro del suelo municipal existente en todo ese sector y el riesgo de que pueda malvenderse a los promotores», explica.






