
AEK ELGOIBAR
AEK ELGOIBAR
El primer euskaltegi de AEK se instaló en el antiguo edificio de Correos, que hoy ocupa la casa de cultura, luego vinieron sucesivos traslados a Padre Aguirre, Pedro Muguruza hasta la actual ubicación, de nuevo en Padre Aguirre, un trasiego que tiene que ver con la precariedad de aquellos primeros tiempos, como recuerda Amaia Larrañaga, profesora de AEK. «Nos movían la ilusión y el compromiso porque entonces no teníamos otras armas. No había subvenciones ni ayudas y el funcionamiento del euskaltegi se basaba en eso, en nuestro entusiasmo y en el gran compromiso de los propios estudiantes que querían aprender euskera porque era algo que sentían y que entendían como algo esencial para vivir de una forma más plena en este país».
Esa situación ha cambiado en 25 años y, aún con mucho por mejorar, la evolución ha sido positiva, «en primer lugar para nosotros, las personas que trabajamos en AEK. Hay ayudas a los euskaltegis que han mejorado nuestra situación y que nos han aportado una cierta estabilidad. Ahora disponemos de material con el que trabajar y antes todo lo teníamos que trabajar nosotros con las carencias que eso implicaba. Algo parecido se puede de los estudiantes. Su gran motivación era lo que les hacía empezar a estudiar euskera y a seguir durante años pues no tenían ningún tipo de ayuda. Ahora es distinto. Hay programas de becas que permiten casi estudiar de forma gratuita si se cumplen unos objetivos; se intenta adaptar la formación a sus necesidades...»
Otras motivaciones
A pesar de esos avances todavía quedan zonas débiles dentro del sistema. «Para AEK, por ejemplo, nos supone un contratiempo estar sujetos a tres legislaciones distintas al estar implantados en la comunidad autónoma de Euskadi, Navarra e Iparralde y, si aquí la situación ha mejorado, en Iparralde el euskera no es siquiera considerada como una lengua oficial. Por ello tenemos que seguir recurriendo a otras fuentes de financiación y vendiendo rifas, talos en las ferias u organizando la Korrika. Todo ello con la colaboración de los alumnos a los que nunca acabaremos de agradecer su implicación. En cuanto a los alumnos basta un ejemplo. Ahora vienen emigrantes a aprender euskera y cuando les dices que tienen que pagar una matrícula te preguntan por qué hay que pagar por aprender euskera si alfabetizarse en castellano es gratis. Son temas que habrá que abordar tarde o temprano», sostienen en AEK.
Otro tema de reflexión es el futuro de los euskaltegis en un mundo cambiante. «Ahora el motivo de aprender euskera es distinto. Antes se hacía por un interés hacia el idioma. Hoy cada uno tiene su objetivo concreto. Unos quieren un título, otros un nivel para hablar con los hijos o en el trabajo... A esa realidad tenemos que adaptarnos y también tienen que entenderla las autoridades que articulan los programas lingüísticos. No se puede seguir con el mismo esquema de hace 10 años».
Después de 25 años en AEK de Elgoibar, con muchos objetivos cumplidos, plantea una asignatura pendiente: «Que el euskera se sienta en la calle. En Elgoibar un 60% de la población es bilingüe pero solo lo usa poco más del 20 %. Dar la vuelta a esa situación es el gran reto en el que tenemos que implicarnos tanto los euskaldunes como los que aún no lo son».





