
Por ello, y empujada en gran medida por el «sabio» consejo de su hija, la mujer se animó hace unos meses a reformar su baño. Recurrió entonces a la Fundación Mejora, una entidad que Milagros personifica en Blanca Gil, la responsable del programa de vivienda. «Ella ha estado pendiente de que todo saliera bien. Ha sido la supervisora de la obra, pero soy yo la que lo voy a disfrutar y estoy encantada con el resultado».
«Miedo a resbalar»
Y es que a falta de colocar los últimos detalles de su nuevo aseo, Milagros disfruta ya de las comodidades de un baño adaptado a sus necesidades y, sobre todo, «seguro». La bañera ha desaparecido y, en su lugar, se ha colocado un plato de ducha a ras de suelo con un asiento y un agarradero en forma de 'L', que le dan seguridad a la hora de entrar y salir de la ducha.
«Antes -explica- me tenía que agarrar al grifo del lavabo por miedo a resbalar y caerme. Ahora, ya me puedo asear tranquila». Y es que la nueva ducha de Milagros tiene también una mampara especial que puede abrirse de la mitad para arriba. ¿El fin? «Es mera prevención. En caso de que esta mujer necesite ayuda algún día, se facilita la labor de la persona cuidadora a la hora del baño», explica Blanca Gil.
Un lavabo sin pie ni armario por debajo, por si en el futuro necesitara una silla de ruedas, y un grifo termostático para que el agua salga siempre a la misma temperatura completan unas mejoras que Milagros recomienda sin dudar. «Es lo mejor que podía haber hecho», concluye.









