Estaban sobreaviso. Los empleados del establecimiento de Deusto donde fueron arrestados los presuntos delincuentes ya habían sido advertidos de la existencia de «una banda de orientales que había 'paleado' varios salones de juego de Vizcaya y Cantabria» durante la última semana. Los arrestados utilizaban alambres y diverso instrumental para forzar el mecanismo de las máquinas y llevarse pequeñas cantidades de dinero, pero en repetidas ocasiones.
«Nos habían alertado el día anterior, pero nunca esperas que entren por la puerta y, mira, al final, así ha sido», comentaba ayer uno de los operarios de la cafetería y local de juego, que cuenta con una veintena de tragaperras. La banda de chinos se personó en el local poco después del mediodía. «En seguida nos dimos cuenta de que algo sucedía, así que llamamos a la Ertzaintza», añadió el empleado.
Al parecer, los detenidos permanecieron en el local una media hora. Durante este tiempo realizaron diversas labores de forma perfectamente «estudiada» y «organizada». Algunos jugaban distraídamente, mientras varios de ellos colocaban alambres en varias máquinas. «No me digas cómo lo hacían, pero el método parece que les funcionaba», apuntó el operario. Otro de los chinos vigilaba a los clientes y empleados para evitar ser sorprendidos 'in fraganti'.
Cámaras clave
La Ertzaintza, que cuenta con una comisaría en Deusto muy cerca del establecimiento donde se perpetraba el robo, se personó en el lugar de inmediato, aunque los agentes se limitaron en un primer momento a vigilar la salida. No fue hasta minutos después cuando la Policía entró en el salón de juego y detuvo a cinco hombres y una mujer.
El recinto cuenta con un sofisticado sistema de videovigilancia que, al parecer, fue clave para la acción policial. Los agentes revisaron las cámaras de seguridad y se llevaron las cintas que documentaban el presunto delito de la banda de ciudadanos chinos. Estas pruebas serán ahora puestas a disposición judicial. Desde el establecimiento de Deusto quisieron dejar claro que el hecho de que los arrestados sean chinos es algo casual, ya que «tenemos clientes de esta nacionalidad que son personas honradas, encantadores y que no dan ningún tipo de problema».





