
EL RIFIRRAFE
«Agradezco las alabanzas, pero a veces las flores vienen con tiesto. Este acuerdo no se ha firmado en ningún mercadillo. No hemos discutido ni la Ley de Vivienda, ni la presencia en sociedades públicas o la BBK, ni la modificación del Impuesto de Construcciones para evitar que el Gobierno vasco pague cuatro duros por las reformas en viviendas de alquiler». El guión estaba tan atado como en los años de mayoría absoluta de PNV y EA en las Juntas Generales. Todavía más, porque el pacto con los socialistas garantiza un respaldo abrumador al presupuesto foral, que ayer superó su primera votación sin margen para la sorpresa. Sin embargo, el juego político deparó buenas dosis de ironía y duras acusaciones al PSE.
Los socialistas midieron sus palabras y reservaron la artillería dialéctica para el pleno en el que se aprobará definitivamente el presupuesto, a finales de este mes. Ayer superó un examen parcial al rechazarse las enmiendas a la totalidad del PP, Ezker Batua y ANV. Las peticiones para la devolución del proyecto se estrellaron contra el muro formado por los votos de PNV, PSE y EA, cuyo único representante en la Cámara, Joseba Gezuraga, se sumará con toda probabilidad al acuerdo.
Fue una buena oportunidad, en todo caso, para marcar posiciones y ajustar cuentas tras el controvertido proceso negociador. El portavoz de Ezker Batua, que tras mes y medio de conversaciones fue descartado como aliado, mostró su «voluntad permanente» de mantener «cualquier tipo de diálogo» con el PNV «y llegar a acuerdos en aquello en lo que coincidamos». José Ferrera felicitó con ironía a José Luis Bilbao por conseguir los votos de los socialistas «a precio de mercadillo» y criticó «que se detraigan fondos de Acción Social -según sus cálculos, nueve millones de euros- para dedicarlos de forma clientelar a los ayuntamientos del PSE. Y cómo les mola el cemento», añadió, en referencia a la 'Supersur' y la carretera interfábricas. «Para una mala fotocopia, siempre es mejor el original», zanjó.
El portavoz del PP, Carlos Olazabal, recurrió a una metáfora futbolística. «Como desde la más remota antigüedad, PNV 2, PSE 0», dijo. «Habrá algo más importante por detrás porque si no, no se entiende». Además, volvió a exigir la implicación del Gobierno vasco en la financiación de los proyectos de infraestructuras y acusó a la Diputación de «regalarle» dinero.
-«Me duele oír eso», replicó el diputado general, que salió a la palestra molesto por las alusiones. «Vizcaya no regala dinero a nadie, cumple con sus compromisos. ¿Es que el Gobierno vasco gasta en 'Euskolandia'? ¿No hay educación, ni sanidad, ni Policía en Vizcaya?».
José Luis Bilbao defendió a ultranza el pacto con los socialistas, en el que aseguró que «no hay trastienda. Ha sido un placer llegar a este acuerdo con ustedes», le dijo a José Antonio Pastor. El PSE sólo intervino en el turno de explicación de voto y criticó la «incoherencia» del PP y EB. «Los ciudadanos sí nos entienden, como se verá próximamente. Entienden la voluntad de llegar a acuerdos entre las dos grandes tradiciones políticas de este país. Querido Sancho: Ladran, luego cabalgamos», concluyó Iñaki Egaña.





