Éstas son algunas de las demoledoras conclusiones del estudio encargado por el Ayuntamiento al Instituto Deusto de Drogodependencias para conocer los hábitos en el consumo de sustancias estupefacientes. El informe, que se publica de manera periódica -el último data de 2004-, se ha basado en encuestas realizadas entre marzo y abril a 1.210 personas con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años.
El porro de cannabis se confirma una vez más como la droga ilegal con más aceptación, al haberlo probado el 45% de la población encuestada -el 53,8% hombres y el 35,9% mujeres-. La edad media de inicio en el consumo, según el informe, es de 21 años, un dato del que discrepa Peio López de Munain, concejal de Intervención Social. «Creo sinceramente que es bastante antes», asegura. Los jóvenes que más han fumado hachís o marihuana se encuentran en la franja de edad situada entre los 25 y 30 años.
La cocaína es la segunda sustancia más aceptada. La ha probado el 11,3% de los vitorianos -el 16,6 hombres y el 6,6% mujeres-. Este porcentaje baja al 2,9% en personas que la esnifan de forma habitual -en España es del 2%-. «Hablamos de algo que produce desequilibrios psíquicos y eso es muy grave. Tomarla no le va a salir gratis a nadie», advirtió el concejal. La edad de inicio se mantiene en los 21 años, y a partir de los 50 sólo la consume el 0,9% de la población.
Del resto de drogas ilegales, los vitorianos optan por las anfetaminas y el 'speed'. Eso sí, los ratios son mucho menores y sólo el 8% reconoce haberlas tomado en alguna ocasión. Los jóvenes de entre 25 y 30 años son los mayores consumidores, algo que también ocurre con otras sustancias como los 'monguis', setas alucinógenas, o el éxtasis.
Los expertos de la Universidad de Deusto han abordado también el problema del alcohol. Y han detectado cambios con respecto a la edad de quienes beben y el momento en el que lo hacen.
Así, las personas más mayores consumen alcohol a diario, mientras que el 'poteo' habitual se limita a los vitorianos que sobrepasan los 50 años. Por contra, los más jóvenes no beben a diario sino que se reservan para los fines de semana. «Este consumo siempre está relacionado con el ocio», subrayó López de Munain. En estos casos, la cerveza y los combinados desbancan al vino.
«Dependencia»
Incluso, el informe ha detectado que la cantidad de alcohol que se bebe un fin de semana es equivalente o mayor a la que pueden ingerir muchas personas cada día. «Puede llegar a constituir una dependencia y conllevar consecuencias desastrosas en momentos puntuales de consumo, como accidentes de tráfico, agresiones o peleas», aseguró. Existe también una cantidad «considerable» de personas que bebe excesivamente, pese a que no tener conciencia de ello. «La mayoría dice que consume lo normal, pero lo cierto es que supera la normalidad».
El inicio en la bebida es precoz, al llegar apenas a los 17 años -16 para el hombre y 17 para la mujer-, y un 2% de encuestados admite haber te-nido algún problema con el alcohol.









