
Los problemas comenzaron el pasado 20 de septiembre. Vecinos del edificio afectado alertaron a la Policía Municipal de la aparición de fisuras tanto en el interior de los pisos como en la estructura. Varios agentes acudieron entonces junto al técnico a inspeccionar el inmueble. 'In situ', pudieron confirmar que los trabajos habían producido «severas grietas», pudiendo incluso «desestabilizar el asentamiento de los cimientos del edificio», de más de noventa años. «Algo raro pasó cuando estaban pilotando, porque tuvieron que volver a trabajar en fin de semana», comenta Feliciano Gorrotxategi, asesor jurídico externo de Valentyna Bogdanevych, vecina del segundo piso.
Debido a los daños, se requirió la presencia de los Bomberos y Protección Civil para que evaluasen la necesidad de desalojar el edificio. Los expertos decidieron «de forma conjunta» no evacuar a los vecinos, al considerar que la situación es «segura», según puntualizan fuentes municipales, si bien se paralizó la obra durante varios días, hasta que los órganos competentes comprobaran la evolución de las grietas, «provocadas, posiblemente, por la compactación de los terrenos debido a la perforación en la línea de fachada del bloque afectado», revela el informe.
Testigos
Un laboratorio homologado colocó sendos testigos en los puntos críticos de las viviendas, de cara a controlar cualquier movimiento, por pequeño que fuera, en las fisuras. «Vienen a ver cómo están una vez por semana y, según dicen, la cosa parece que no va a más. A ratos cae arenilla, pero nosotros tenemos que creer lo que nos cuentan», confía la vecina del primer piso, mientras señala una grieta que atraviesa en forma de 'n' el techo y dos de las paredes de su salón. El director de obra, que reconoció que algunas de las fisuras aparecieron debido a las obras, aseguró que el resultado de los testigos demuestra que desde el primer incidente no se ha producido «ningún otro movimiento adicional».
Las grietas no son, sin embargo, la única consecuencia de los trabajos en el mercado. Apenas diez días después, la Policía tuvo que volver al inmueble porque varias personas se habían quedado encerradas en la segunda planta, dividida en dos oficinas y una vivienda. Al parecer, las puertas cedieron hasta atascarse debido a las obras. En la actualidad, las tres están apuntaladas para evitar que el incidente vuelva a repetirse. «Tenemos que entrar y salir como podemos y, por despiste, ya nos hemos dado más de una vez con el hierro», describe Valentyna Bogdanevych, que reside en dicha planta. El responsable de obra señaló en este sentido que «la contrata ha puesto a disposición de los vecinos un carpintero al que pueden llamar en cualquier momento para que les ajuste las puertas».
«Tenemos los nervios destrozados», critica Valentyna, que vive en el inmueble con su marido y su hija desde hace año y medio en régimen de alquiler. Algunas de las ventanas de su casa no se abren y parte de la moldura de escayola del techo se ha desprendido. «Cuando ves estas cosas por la televisión piensas en la suerte que tienes, hasta que te toca», comenta. Fuentes municipales acusan, no obstante, a esta vecina de «manipular el estado de las grietas, desprendiendo la pintura que rodea la fisura, para que parezca más grave de lo que es en realidad». Hecho que la inquilina se apresura a negar.
Desde el Consistorio remarcan que no existe «ningún riesgo» para los vecinos y añaden que «no ha habido negligencia, sino que se han puesto todos los medios posibles. Lo que ha ocurrido era algo inevitable». Además, enfatizan, «fue el Ayuntamiento el que se dirigió en todo momento a los vecinos para proponer soluciones al problema. Nunca ha habido desamparo».
Sellado y pintado
En cuanto a los destrozos producidos por el proyecto del centro cívico, el director de obra asegura que se ha llegado a un acuerdo con las compañías de seguros para indemnizar a los afectados. «Se sellarán y repararán las fisuras y se pintarán todas las casas», se comprometen.
De hecho, según fuentes municipales, el Consistorio envió ayer una carta a cada vecino para informarles de que, «dentro de tres meses», comenzarán los trabajos para arreglar los desperfectos causados por la rehabilitación del mercado. «Debido a la proximidad de las fiestas navideñas, nos hemos ofrecido incluso a hacer alguna reparación antes de esa fecha, si así lo desean», concluyen.






