
Para dejar constancia de sus quejas, decidieron colocar una cartulina con el nombre 'Kaka' en cada excremento del parque. Los más de cincuenta carteles que tenían preparados se quedaron cortos.
En cualquier caso, esta no es la primera vez que los vecinos protestan por este motivo. Hasta el pasado mes de julio había varios rótulos en la entrada del recinto en los que se informaba de la prohibición de acceder con perros. Por eso, «cada vez que veíamos alguno, llamábamos a la Policía Municipal. Pero, como nos quejábamos porque los carteles no se respetaban, el responsable del Departamento de parques y jardines del Ayuntamiento decidió al final quitarlos».
Joseba Apilaniz, miembro de la Asociación de Padres y Madres del colegio público Ramón Bajo, asegura que en su colectivo «no tenemos nada en contra de los perros ni de sus dueños». Ellos creen que una posible solución sería «dividir el parque en dos partes, una restringida a los animales y la otra, no».
«Realmente asqueroso»
Una vecina de la zona, usuaria habitual de los jardines, calificaba de «realmente asqueroso» el estado de la zona verde. «Recojo a mis hijos en el colegio, y les traigo aquí para que jueguen un rato, pero como están llenos de mierda -los jardines-, no puedo estar tranquila», protestaba. También los columpios han sido destrozados al menos dos veces en los últimos meses. «Es un «problema de respeto», asegura, por lo que aboga por prohibir la entrada a los perros, como, de hecho, sucede en el jardín de Falerina.









