
Zapatero y Álvarez estrenaron el AVE Madrid-Segovia-Valladolid, la primera línea de altas prestaciones que se ejecuta hacia el Noroeste del país y cuya importancia va más allá de sus números, aunque estos son ya de por sí «revolucionarios». Después de una inversión de 4.500 millones de euros -algo superior a la prevista para la Y vasca-, los 180 kilómetros de alta velocidad reducen a un suspiro de 56 minutos la conexión entre las capitales vallisoletana y madrileña, menos de la mitad que lo que costaba hasta ahora completar el viaje. En 2008, se esperan 700.000 usuarios. El precio del billete sencillo será de 31,20 euros (50 euros ida y vuelta), aunque la nueva política tarifaria de Renfe permitirá acceder a descuentos de hasta el 60% si se compran a través de la página web y con antelación.
Pero la entrada de Valladolid en la 'era AVE' siglo y medio después de recibir su bautismo ferroviario convierte a la capital castellana en la nueva 'puerta del Norte' para la mayoría de los servicios con destino a Madrid. La apertura de la línea de alta velocidad permitirá acortar distancias y ganar tiempo a los viajeros de toda la Cornisa Cantábrica. Y es que, además de los trenes AVE -se prevén 10 diarios desde hoy, cinco por sentido-, circularán por los nuevos raíles los recién adquiridos Alvia, que pueden aprovechar las ventajas de la alta velocidad y luego continuar el viaje por la línea tradicional hasta Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Gijón o Santander. El cambio permite reducir desde hoy en cerca de hora y cuarto las conexiones entre Madrid y las capitales vascas.
«Un revulsivo»
El presidente del Gobierno destacó el «revulsivo» que supondrá la llegada del AVE a Valladolid para todo «el centro y el Norte del país», zonas que se identifican con aquellas que «más población han visto perder y que más problemas han tenido para su desarrollo», expuso el presidente. «Ahora, con la alta velocidad -agregó Zapatero-, se sitúan a la altura de los países más avanzados». «Lo que más une a los españoles, lo que mejor vertebra y cohesiona el territorio es la construcción de infraestructuras de este tipo», garantizó.
«Es un paso histórico», refrendó la ministra Álvarez, «en el objetivo de coser España con hilos de acero». Mientras los políticos realizaban declaraciones de este tipo, en las afueras de la estación protestaban varios grupos de personas. Algunos, para reclamar el soterramiento de la línea de acceso a la capital castellana, una obra aún pendiente. Otros, para exigir la ampliación del AVE hasta Ávila y otras localidades como Aranda de Duero. El presidente regional, Juan Vicente Herrera, también reclamó a Zapatero que la alta velocidad llegue a todas las capitales castellano-leonesas.
La comitiva gubernamental realizó en viaje inaugural en dos fases. Salió de Madrid a las diez de la mañana. Atravesó a las 10.28 los túneles de Guadarrama y llegó a Segovia, primera parada del viaje, a las 10.40 horas. Allí, el presidente inauguró la nueva estación. De vuelta al tren, el convoy alcanzó la terminal vallisoletana a las 11.25 horas. El AVE S-102 en el que se efectuó el viaje circuló a una velocidad comercial de 193 kilómetros por hora, aunque alcanzó puntas de 301 kilómetros.






