
El resto es el habitual desfile de insensateces, amontonadas en prácticamente un escenario único, de oscurantista textura visual, actores de pacotilla y un empleo de la cámara en mano, aquí no tan proclive al Parkinson como en otras cintas adscritas a tan trillado género. Desde luego, al encontrarse con tales protagonistas, por lo general, con honrosas excepciones, los directores no tienen elección. Han de emplear un montaje sincopado, a base de planos cortos, donde el elemento sorpresa prima sobre cualquier otra consideración.
'Negra Navidad' se convierte así en un nuevo producto comercialoide, ribeteado de símbolos fálicos, carente de fuerza, a pesar de la permanente agresión visual. Claroscuros mezclados con puñaladas traperas, abundancia de hemoglobina barata, aliñada con alucinaciones rabiosas y chillidos estridentes en medio de la oscuridad. Y eso que en el título que nos ocupa, las voluntariosas protagonistas apenas tienen tiempo para gritar.







