En el mercado petrolero del Nueva York, el barril de Texas para entrega en febrero cruzó la barrera psicológica de los 100 dólares a media tarde, hora española, para cerrar apenas unos céntimos por debajo, a 99,62 dólares. Subía así casi cuatro dólares en relación al cierre de 2007, un año en el que ya se revalorizó un espectacular 57%. Las causas de este último 'tirón' radican en el recrudecimiento de la violencia en Nigeria -principal productor de África-, las tensiones geopolíticas desatadas tras el asesinato de Benazir Bhutto la semana pasada y el temor a que el dato de las reservas de crudo de EE UU, que se publica hoy, sea peor de lo previsto.
En Londres, el barril de Brent, principal referencia para Europa, registró igualmente una marca histórica, al superar por primera vez la barrera de los 98 dólares y cerrar después en 97,8. Su anterior récord es del 26 de noviembre de 2007, cuando se encaramó a los 96,6 dólares.
El principal foco de incertidumbre se ubica en estos momentos en Nigeria. Al menos una docena de personas perdieron la vida durante las fiestas de fin de año en Port Harcourt, centro petrolero del sur del país africano. El dato es un reflejo de la inestabilidad y la violencia que se viven en la zona. El quinto proveedor de Estados Unidos perdió entre 2006 y 2007 un cuarto de su producción, ahora estimada en unos 2,1 millones de barriles por día.
El nerviosismo desatado por este conflicto se suma a la inquietud generada por la situación en Pakistán desde la semana pasada. Tras el asesinato de la política opositora Benazir Bhutto, las elecciones legislativas en este país han sido aplazadas a mediados de febrero. Pakistán no es un gran productor de petróleo, pero está situado en una zona muy sensible.
Reservas bajas
La tendencia compradora del mercado que disparó los precios de los contratos se vio reforzada por el rumor de que las reservas de crudo estadounidenses se habrían reducido a 3,15 millones la última semana y alcanzado el nivel más bajo del que se tiene memoria. A la espera del informe que el departamento norteamericano de la Energía dará a conocer hoy, el mercado anticipa ya con pesimismo que se constatará la séptima caída consecutiva de los 'stocks'.
La vertiginosa escalada del petróleo, sumada al desplome del dólar por la debilidad de la economía norteamericana, está dando alas al oro. Este metal precioso es el activo 'refugio' por excelencia cuando se atisban problemas con la inflación y, en general, ante cualquier panorama de incertidumbre. Por eso los disturbios de Pakistán están potenciando las compras de esta materia prima.
El precio del oro también se dispara por mayores adquisiciones de joyas en economías emergentes como China e India, según el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council).





