
LOS DATOS
La voz de alarma la dio una hija del matrimonio, quien al llegar a casa sobre las ocho de la mañana y abrir la puerta de la vivienda se encontró con una densa humareda que salía del piso en cuya cocina se había declarado un incendio.
Escasos minutos después de que un vecino del edificio alertara a la Policía Local al escuchar los gritos de la joven, una patrulla se personó en el lugar de los hechos donde el agente Rubén H., de 36 años y con casi once de antigüedad en el Cuerpo, accedió a la casa después de que se le indicara con toda seguridad que había dos personas en su interior.
El policía, que había entrado de servicio noventa minutos antes, pidió una toalla mojada a un vecino, que se colocó en la boca para acceder al piso y evitar así la intoxicación. «Entré casi reptando para evitar el humo», recuerda Rubén, «y llegué hasta la habitación donde la hija había manifestado que se encontraban sus padres». Una vez que abrió la puerta, el policía encontró a las dos personas tumbadas en la cama y en estado de somnolencia como consecuencia de la combustión.
Aturdidos
Rubén subió la persiana, abrió la ventana y despertó a la pareja que se encontraba «bastante aturdida». Ambos se levantaron como buenamente pudieron, para posteriormente conducirles el policía hasta la puerta de salida donde recibieron las primeras asistencias médicas.
El agente, que previamente había sofocado con un extintor el fuego de la cocina, recordaba ayer para este diario que en la habitación del matrimonio se había filtrado humo por debajo de la puerta, pero que «donde peor estaba la situación era en el pasillo».
Tras la intervención policial, tanto el agente como uno de los dos inquilinos rescatados fueron traslados en ambulancia hasta el Hospital San Pedro, donde quedaron ingresados con síntomas de intoxicación en el servicio de Urgencias. Al filo de las tres de la tarde, aproximadamente, el policía recibía el alta médica tras haber permanecido con una mascarilla de oxígeno que le permitió rebajar los niveles de CO2.
Lo que sí parece meridianamente claro, es que la rápida actuación policial logró evitar una tragedia. Eso es lo que se desprendía de lo manifestado por los médicos, quienes aseguran que si no se les hubiera despertado, ellos por sí mismos, aunque hubieran oído ruidos, no habrían logrado despertarse. Es lo que se denomina 'muerte dulce'.
El policía autor del rescate, con el que este diario conversaba en la tarde del martes, declaraba sentirse bastante recuperado «aunque con dolor de cabeza». Eso sí, lo que recalcaba por activa y por pasiva es que su comportamiento es el mismo que hubiera tenido cualquier compañero. «Hubieran actuado de idéntica manera», asegura Rubén, quien siempre pensó en prestar sus servicios «como policía o como bombero».
El agente, que estando en Urgencias recibió la visita del alcalde Tomás Santos, incidía también en que actuaciones similares o tan comprometidas como ésta hay bastantes. «Pero lo que sucede», agrega, «es que con frecuencia el ciudadano se queda sólo con la actitud denunciadora de la Policía, que supone un porcentaje mínimo de su actuación, y no con otros cometidos».
nota aclaratoria
Publicamos hoy la información de este suceso que no apareció en EL CORREO de ayer por un problema técnico. Sí pudo leerse en cambio en la edición digital.






