«Antes apenas tardábamos 25 minutos en llegar a Bilbao; ahora no bajaremos de los tres cuartos de hora», protestaron. El tiempo del recorrido en su jornada inicial rondó los 35 minutos hasta la primera parada de la Gran Vía bilbaína. Aunque los usuarios matizaron que este margen «no es real porque hoy -por ayer- el tráfico es mucho menor debido a que estos días son semivacacionales y, además, los autobuses escolares no están en la carretera».
La protesta de los usuarios de Santurtzi fue disuelta por efectivos de la Ertzaintza, que advirtieron a los manifestantes de que el acto era ilegal al no haber solicitado permiso previo a las autoridades. «No nos identificaron porque entienden nuestra reivindicación, pero nos prohibieron impedir por más tiempo la salida del autobús», comentaron varios participantes. Como muestra de su enfado, recurrieron al tren para desplazarse a Bilbao. Y, lejos de amilanarse, los usuarios han empezado a organizarse para realizar movilizaciones conjuntas «y autorizadas, en las que contaremos con el apoyo de varias asociaciones vecinales».
«Si lo sé, no me monto»
«Si llego a saber esto, no me monto», se lamentó Pedro Landera al percatarse de que llegaría tarde a su cita en Bilbao a las 10.30 horas por haber cogido el servicio de las 9.50. Juani, que trabaja en la capital, se quejó de que «a partir de ahora tendré que coger el autobús media hora antes para llegar a tiempo». «¿No hay derecho! Lo que no se puede hacer es fastidiar a los viajeros de Santurtzi para compensar la avería que han hecho a los de Portugalete al quitar su línea», protestó Cristina Calvo.





