
LOS DATOS
LOS DATOS
Un año más tarde, en 1985, el Servicio de Ginecología del hospital Txagorritxu -el único de la provincia que cuenta con maternidad- atendió 2047 alumbramientos. Desde entonces, el número de nacimientos se mantuvo por debajo de los dos millares, hasta que en 1999 se superó por fin esta barrera al contabilizarse 2.105.
Con la llegada del nuevo milenio, la cifra de bebés nacidos en la provincia ha ido en aumento año tras año de forma paulatina, pero sostenida. La razón con mayor peso específico se encuentra, según José Luis Mendizábal, ginecólogo de Txagorritxu, en el fenómeno de la inmigración. «Hay días en los que sólo atendemos partos de mujeres extranjeras», asegura el médico.
Este hecho ha conseguido, además, rebajar en un año la media de edad de las madres primerizas que, aun así, sigue rondando los 32. Precisamente, son las treintañeras -hijas del 'baby boom' que tuvo lugar en España entre 1972 y 1977- las que, junto con las inmigrantes, están contribuyendo a impulsar el progresivo incremento de la natalidad en la provincia.
Partos múltiples
Además del número de bebés, el año recién terminado ha dejado otro récord -el de los partos múltiples- que, por primera vez, rozaron el 2,3% del total. En concreto, los profesionales de Txagorritxu atendieron a 2.598 mujeres, que dieron a luz a 2.660 retoños. 2.539 trajeron al mundo un solo bebé, otras 55 dieron a luz a gemelos y cuatro regresaron a casa con trillizos.
Este incremento de los partos múltiples camina en paralelo a un aumento sostenido de las técnicas de reproducción asistida. «La fertilidad de los hombres -explica el doctor Mendizábal- está muy condicionada por factores tóxicos como el tabaco, la contaminación ambiental o los conservantes de las comidas, que pueden afectar a la calidad del esperma. Pero es que, además, a partir de los 35 años la fertilidad disminuye de forma importante, tanto en hombres como en mujeres».
De todas las mujeres que alumbraron un hijo en 2007, tan sólo 348 -un 13,39%- fueron sometidas a cesárea. ¿Las causas? El sufrimiento fetal, la no progresión del parto, las patologías placentarias o el parto de nalgas. De forma paralela, y entre las que tienen la suerte de dar a luz con normalidad, la gran mayoría sigue optando por redimir el dolor mediante la inyección epidural. Por lo general, se les pone a todas las mujeres que la demandan, salvo en aquellos casos en los que el futuro alumbramiento está muy avanzado.











