
El despegue se explica sobre todo, un ejercicio más, por el incremento del número de residentes empadronados en Vitoria. En los doce últimos meses, la capital ha sumado casi cuatro mil nuevos vecinos, al pasar de 229.484 a 233.399. Y ello, pese a que ha vuelto a 'exportar' población. Una pequeña parte a otras provincias o al extranjero; la mayoría, a municipios próximos.
Vitoria lleva años perdiendo vecinos de los de toda la vida. Desde el comienzo del nuevo siglo, entre mil y mil quinientos ciudadanos abandonan cada año la capital. Las razones son diversas: trabajo, estudios, seguridad y, sobre todo, el elevado coste de la vivienda, pese a que en el último año ha caído por primera vez el precio de las casas libres, en concreto un 2,5%. Ese éxodo en busca de un piso más económico, el chalet o un adosado mantiene en ascenso localidades como Alegría (que ha pasado en un año de 2.305 vecinos a 2.484), Salvatierra (de 4.407 a 4.695) o Iruña de Oca (de 2.587 a 2.902). Fuentes municipales confirman que su crecimiento se debe, sobre todo, a cambios de domicilio de personas procedentes de Vitoria.
Polos opuestos
Entonces, ¿cómo es posible que la capital alavesa haya ganado casi cuatro mil habitantes en 2007? Por la continua y creciente llegada de inmigrantes extranjeros, la mayoría sudamericanos y africanos. En Vitoria residen ya casi 19.000 personas provenientes de otros países, lo que representa más del 8% de la población. Ese flujo no sólo compensa, sino que supera ampliamente, el de vitorianos que escapan a la provincia o fuera. Además, de que la capital también se beneficia de pequeños flujos migratorios internos, aunque en mucha menor medida que hace, por ejemplo, un par de décadas.
La otra cara de la moneda la representa Llodio. El segundo municipio más poblado de Álava no logra frenar la caída demográfica que inició en 1996, cuando cayó de la mítica barrera de los 20.000 habitantes. El goteo (ha pasado de los 18.397 vecinos de hace un año a 18.342) es limitado pero incesante y, según fuentes municipales, el culpable es el mercado inmobiliario. A la ausencia de nuevas construcciones en los últimos años se ha unido el encarecimiento de los pisos, lo que ha provocado una huida de vecinos hacia localidades próximas como Amurrio (que la pasada primavera alcanzó los 10.000 residentes), Ayala u Okondo. Y eso que en la capital ayalesa -hermanada con el pueblo saharaui de Bucraa- también es perceptible la llegada de inmigrantes de otras latitudes, una buena parte de ellos de origen norteafricano.
Muertes sin recambio
No sólo la emigración determina el importante empuje demográfico que ha experimentado Álava en el último año. También ha contribuido a él el apreciable despegue de la natalidad. Según avanzó ayer este periódico, en 2007 fueron 2.660 los bebés nacidos en Vitoria, cifra récord desde 1984. A ellos habría que añadir los hijos de madres ayalesas o riojanas que, por proximidad, dan a luz en Bilbao o en Logroño. Eso sí, buena parte del mérito vuelve a ser de mujeres extranjeras.
La buena salud demográfica de la provincia se refleja en las cuadrillas. Las siete cuentan hoy con más vecinos que hace un año. Añana ha pasado de 8.020 habitantes en enero de 2007 a los 8.540 actuales. Ayala, de 33.677 a 34.018. Campezo, de 3.165 a 3.211. Laguardia, de 11.083 a 11.478. Salvatierra, de 11.044 a 11.571. Zuia, de 8.986 a 9.247. Y Vitoria, de los mencionados 229.484 a 233.399.
Por municipios, de los 51 que integran el territorio, 40 han aumentado en estos doce meses su padrón de habitantes. Tres repiten cifra (Kripán, Lanciego y Villabuena). Y sólo siete retroceden: el mencionado Llodio, Añana, Araia, Harana, Lagrán, Lantarón, Moreda de Álava y San Millán. Pequeñas localidades donde los responsables del padrón enumeran con nombre y apellidos la identidad de quienes fallecieron en 2007 y cuyo lugar no fue ocupado ni por niños ni por inmigrantes.









