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Noche 'rara'
Los Planetas protagonizaron en plan 'estrellas lejanas' una segunda jornada que apuntaba de inicio a 'cañera' con Blasted Mechanism y Los Niños de Los Ojos Rojos y acabó sumida en densa psicodelia
05.01.08 -

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Noche 'rara'
Los Niños de los Ojos Rojos (arriba); a la derecha, Los Planetas, y abajo, Blasted Mechanism. / R. LAFUENTE
La segunda noche del Palacio de los Deportes fue 'rara', y no necesariamente en el mal sentido. Apuntaba irremediablemente a ser la más cañera de todo el Actual, pero a última hora Juliette Lewis debió decidir que estaba mejor en otro lado y renunció a su oportunidad. La organización recurrió entonces a un producto nacional y bien conocido como Los Planetas, que de rebote se convirtió en uno de los platos más deseados. Pero a la vez, con su propuesta densa y psicodélica, condicionaron el desarrollo inicialmente previsto de la jornada, llevándola a otro terreno.

Para raros también los Blasted Mechanism, aunque en su caso de forma absolutamente intencionada. El sexteto portugués abrió el cartel sorprendiendo al aún escaso público con vestimentas a lo 'Power Ranger' y movimientos cibernéticos. Debían estar avisados además de que la asistencia iba a ser mínima al principio, porque plantearon un concierto de menos a más, dejando los temas más potentes para el tramo final, tras un inicio menos relevante.

Con ello ganaron además que la asistencia, a medida que se incrementaba en número y se recuperaba del impacto visual, comenzara a descubrir un nada desechable contenido sonoro, con momentos para la psicodelia atmosférica y también para un ágil rock futurista, enérgico y ágil, electrónico y tribal a la vez.

Nueva sorpresa

Los Niños de los Ojos Rojos llegaron a continuación, en su caso ataviados con faldas del uniforme de la Compañía de María. Ante un Palacio que ya registraba una más que respetable entrada, los diez músicos de este combo ofrecieron una muy agradable sorpresa, por lo variado y disperso. Arrancaron con folk rápido y divertido, con unas orquestaciones envidiables y siempre digeribles. De repente, empezaron a sonar a Europa del Este y luego a Macaco, antes de irse por bulerías y atreverse más tarde con un hip hop sobre base blusera. Su redonda y muy recomendable actuación acabó a ritmo de ská y reggae, con un auditorio que respondía animado.

Con el panorama calentito, el correcto desarrollo de la noche padeció entonces una 'parada técnica' de casi una hora un tanto molesta, tras la cual aparecieron Los Planetas. Éstos estuvieron a la altura de sí mismos, con su arriesgado repertorio que siempre suena a U2 pero en versión más densa y psicodélica. Algo que, directamente, gusta o no gusta. Su concierto fue intenso y envolvente, pese a Jota, su limitado vocalista. En la línea habitual, acompañada además de una pose sin interrelación con el público, en ocasiones transmitiendo que aquello no iba con ellos, repasaron su última obra, 'La leyenda del espacio', y añadieron hits como 'Un buen día', 'De viaje' o la inédita 'Te mereces una corona de estrellas'.

Cosas distintas

La actuación en definitiva fue correcta, pero cerró una noche que, aunque completa, había arrancado por un sendero y de repente desvió su dirección hacia otros entornos.

Durante el parón técnico estuvieron tocando unos pamploneses llamados Doubtful, que Los Planetas se habían traído en el zurrón. A tal respecto, cabe decir que ya que a estas 'estrellas' granadinas les gusta traerse invitados a festivales ajenos, para la próxima vez sería todo un detalle que buscaran un enchufado algo más emocionante, que seguro no es difícil de encontrar. Lo dicho, una noche aceptable pero rara, con intrusos y todo.
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