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VIZCAYA
«Sólo por verles la cara»
Padres, tíos y abuelos se sumergen durante horas en la vorágine de los centros comerciales para encontrar lo que más ilusiona a los niños
05.01.08 -

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«Sólo por verles la cara»
Dos niños disfrutan por anticipado probando un coche. / M. A.
Estos días las jugueterías rebosan de todo: de colas interminables en las cajas, de una abultada recaudación, de personal extra para atender a la clientela y, sobre todo, de un sinfín de juguetes. Ante el aluvión de artículos, las familias se arman de paciencia para mirar y remirar en busca de la elección más acertada. «¿No tienes ése que se mueve y habla?», «¿te queda alguno de los que salen por la tele?», preguntan los padres y madres más rezagados que, visto cómo están aún estos días las jugueterías, son muchos.

Aunque la mayoría ya compró regalos en el Olentzero, pocos son los que no se dejan llevar y 'pican' con algún regalo extra. Y es que toda la familia se vuelca para ayudar a los Reyes Magos en su labor de arrancar la sonrisa a los más pequeños de la casa.

Motos y Playmobil

Algunos de esos pajes que ayudan a Melchor se llaman Óscar Garrido, José Manuel Jurado y Ángel Luque, tres jóvenes de Ermua que el jueves se paseaban por los atestados pasillos de una gran juguetería de Basauri en busca de un regalo para sus sobrinos. «Motos para que correteen por ahí y los Playmobil de Tarzán y Jane. En total, nos hemos gastado unos 200 euros cada uno, pero por ver la cara que se les pone merece la pena aflojar el monedero», aseguraban convencidos.

A su lado, Agustina Velasco se empleaba a fondo para envolver una televisión 'Princesa' que los monarcas llevarán esta noche a su nieta Janire, de 6 años. «Ya le hemos explicado que no hay que abusar en la carta que escriben porque hay otros muchos niños que no pueden tener nada en estas fechas. Parece que lo entiende», se felicitaba esta basauritarra.

Entre interminables colas, se ven estampas curiosas como la de la familia Antón-Lejarza, de Galdakao. De excursión entre las estanterías repletas de juguetes y peluches, toda la tropa de hijos y sobrinos pasó la tarde disfrutando de antemano con lo que les traerán Sus Majestades esta madrugada. A Leire, la mayor, los Reyes le dejan dinero para que ella se lo administre y a Julen, que no ha cumplido aún los tres años, le 'caerá' un juguete educativo. «A estas edades no piden grandes cosas, cualquier detalle les hace felices. El pequeño sólo dice 'regalito, regalito' y ya se queda contento. Cuando sea mayor será más difícil», auguraban sus padres, Pablo Antón e Iratxe Lejarza.
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