«Sólo nos faltaba que el barrio se convierta en un nido de pisos-patera», lamenta indignado Albino Joaquín, portavoz de la plataforma contraria al derribo de Errekaleor. El líder vecinal asegura que uno de los asaltos ocurrió hace quince días, cuando un hombre sorprendió en el portal a unos individuos que intentaban forzar la puerta de una de las viviendas con la ayuda de un instrumento metálico. Los hombres, «que eran inmigrantes», abandonaron el edificio pero alguien avisó al propietario del piso, que ahora reside en Salburua. Inmediatamente interpuso una denuncia ante la Policía Local.
A juicio de Joaquín, ésta es sólo una muestra de las consecuencias que acarreará el plan de realojos gestionado por el Ayuntamiento. «Está lleno de irregularidades y no descartamos llevarlo a los tribunales», amenaza.
Y es que, según los residentes, varios vecinos se han trasladado a nuevos pisos protegidos pero al mismo tiempo mantienen la propiedad de las casas que tenían en Errekaleor, donde «ahora viven sus hijos por la cara». Hay quien asegura que otra de las viviendas se ha alquilado. Entretanto, dicen, «el Ayuntamiento cierra los ojos».









