De la sociedad estadounidense también le sorprende su complejidad. Y es que revela que existe una notable falta de interés por la política. «No hay debate abierto. Verás, en España, mueren dos soldados en Irak o Afganistán y les entierran con Funerales de Estado. Aquí, nadie sabe ni cuándo ni cómo vuelven los cuerpos», afirma sin olvidar el tema de los créditos y de las hipotecas. «Nadie se queja. Cada uno va a su rutina. Sólo les preocupa su día a día», agrega.









