
CORRESPONDENCIA
«Todavía no nos lo queremos creer. Nuestro amor a la montaña y a nuestra Virgen Blanca, Virgen de las Nieves, no nos deja admitir que pueda haber seres humanos capaces de golpear y herir nuestros mejores sentimientos, hurtando la imagen de la Virgen Blanca de la gruta-ermita de Egiriñao, en las faldas de nuestro emblemático monte Gorbeia.
Pero han pasado ya más de dos meses desde que en uno de los paseos mañaneros de un grupo de amigos cofrades de la Virgen Blanca que desde Urigoiti subieron a Egiriñao camino de la cruz, cuando se acercaron a realizar la visita obligada de saludo y agradecimiento a la capilla, se encontraron con la cruz del dolor, antes de los últimos repechos que dan paso a la cima. La imagen de la Virgen Blanca, junto con una pequeña medalla de la Amatxo de Begoña, había desaparecido. No parecía obra de un loco, o de un acto vandálico, pues el resto de los objetos estaban en su sito.
Antes de presentar formalmente la denuncia, se han realizado numerosas gestiones por todos los responsables de los refugios de Egiriñao: Bilbao Alpino Club, Arnotegi Mendi-Taldea, Juventud S.D. y la propia Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca de Vitoria. Pero hasta la fecha los resultados han sido negativos.
Conversaciones
Ya hemos tenido incluso la primera reunión conjunta para valorar lo sucedido, y decidir qué hacer ante este nuevo ataque a nuestro patrimonio, no sólo material, sino al más importante, que cuesta más reponer, el que no se ve pero existe, y además cada día es más grande, incrustado en las mejores raíces de las personas.
Las decisiones pasan por reponer en el menor tiempo posible la imagen robada, y seguir dejando abierta la gruta- ermita, pues una mala persona, o un grupo de los que al parecer andan últimamente hasta por las montañas, haciendo rapiña incluso en pequeños refugios bien cerrados, aparcamientos de coches de montañeros, etc., no tienen que cambiar a los que crearon este amor en la montaña.
Y, ¿cómo hacemos la reposición, cómo nos planteamos el futuro, de una forma callada y discreta o de una manera festiva y popular? Entendemos que, respetando otras opiniones, la montaña es un lugar alegre y para compartir, pero con absoluto respeto a la propia maravilla de la naturaleza. Los actos como el que reseñamos, y otros que sufrimos a diario contra nuestro patrimonio, no nos pueden hacer caer en ser personas tristes y solitarias. Nuestra vocación de amantes de la montaña y de toda la naturaleza, amantes de nuestro patrimonio material e inmaterial, tiene que hacernos sentir en ella alegría, solidaridad y participación comunitaria.
La prudencia nos obliga a no dar muchos detalles de la imagen hurtada. Diremos que se realizó en los talleres de Marín y Goicolea, y que fue llevada en andas por cuatro extraordinarios vitorianos, a los que estamos y estaremos siempre muy agradecidos.
Y por si alguien pudiera conocer alguna información que permitiera recuperar la imagen de la Virgen Blanca hurtada en Egiriñao, que sepa lo que se gritó en la última celebración junto a ella, a la luz del día y en plena naturaleza: 'Hoy más que nunca, frente a un mundo cada vez más insolidario, queremos defender el sentimiento de convivencia montañera. Frente al egoísmo individualista, reivindicamos la fuerza del grupo, sin por ello renunciar a nuestra propia identidad'.
Dios mediante, este año esperamos reunirnos una vez más junto a la Virgen Blanca en Egiriñao, para compartir una jornada de amistad y compañerismo, como ejemplo de respeto y cariño hacia nuestra Madre y hacia esta naturaleza maravillosa que nos acoge».









