
Cubiertos con sus trajes de neopreno, los nadadores aprovechaban los últimos minutos antes de la prueba para aclimatarse al mar. «Un año hice la travesía sólo con bañador», recordó David Mayo, uno de los participantes que ha tomado parte en todas las ediciones de la competición. Una locura que la mayoría calificaron como propia de «un bilbaíno muy del centro». «Casi no me podía mover por las bajas temperaturas. Me dolía hasta la cabeza», relató Mayo mientras, esta vez sí, se aseguraba de llevar bien embutido el buzo.
A pesar de su buen estado de forma, muchos de los nadadores forman parte del club de triatlón Trifflavi que coorganizaba la prueba, casi todos reconocían que no acudían en su mejor momento. «Todavía tengo el roscón en la garganta», advirtió Manu Gaminde a punto de lanzarse al mar. Al parecer, no era el único que había probado el famoso pastel. «A mí me ha tocado la piedra, no sé si me traerá suerte», dudaba otro clásico del encuentro, Alberto Pando.
«Me he perdido»
Poco más de veinte minutos le llevó al grupo completar la travesía. Aunque el primero en arribar a la rampa de San Guillén, lugar de la meta, fue David Ryan, el hecho de que atajara por entre los barcos y no nadara pegado al rompeolas sirvió para considerar ganador a Jesús Velasco. «La verdad es que me he perdido, no sabía que dirección tomar», reconoció Ryan, un bilbaíno que se mudó hace menos de un año a Castro y participaba por primera vez. «Las cosas desde el agua no se ven igual», agregó.
Camaradería y aplausos para los competidores que iban emergiendo del mar. «Casi echo la nata del roscón», bromeó Gaminde, del club de triatlón, al llegar junto a su pareja. A su lado, el nadador Pando relataba las dificultades de la prueba. «El mar de fondo ha dado problemas al principio, porque nos llevaba de un lado a otro y eso que estábamos protegidos dentro de la bahía».
Tras su breve batalla contra el mar, a los participantes no sólo les aguardaba el reconocimiento de sus familiares y amigos, sino también un pequeño festín. «Lo celebramos con un poco de champán, chocolate y roscón», detalló la organizadora, Elena Villanueva. Y es que para algo era el día de Reyes.





