
Hasta ahora, las publicaciones de la prestigiosa filial del gigante francés de artículos de lujo LVMH habían capturado la «esencia» de 25 ciudades europeas, además de Nueva York. Su equipo de periodistas y escritores combina «los valores tradicionales con los aspectos más modernos». Ha recogido las localizaciones «más clásicas» junto a los lugares más alternativos -«algunos desconocidos para la mayoría»- de urbes como Berlín, Dublín o Roma. Sus páginas incluyen los hoteles más elegantes de Moscú, los restaurantes más caros de Venecia, las tiendas de delicatessen y anticuarios más exclusivas de París y Niza o las boutiques más glamurosas de Milán, Londres y Estocolmo. Pero sus páginas dan para mucho más.
También para informar sobre los bares de moda, los mercados típicos de Atenas, las galerías de arte de Viena, los museos y monumentos de Amsterdam, Estambul o Munich. El objetivo es claro: «Ofrecer al viajero la mejor visión de cada ciudad», explican portavoces de Louis Vuitton.
«El hada del diseño»
Para el año recién estrenado, los responsables de la compañía más falsificada del mundo han diseñado un coqueto cofre amarillo azafrán de su Guía de Viajes con cinco nuevas ciudades: Luxemburgo, Nicosia, Reykiavik, Turín y, por supuesto, Bilbao. Sobre la elección de la villa bilbaína no tuvieron ninguna duda. Louis Vuitton la define como «un milagro cultural» y una ciudad «salvada de la bancarrota económica por el hada madrina del diseño». Creen que se trata de «un caso de estudio» de cómo la arquitectura acude «al rescate de un área industrial amenazada.
Toda la ciudad ha sido tocada por la gracia de esta revolución del diseño. Bilbao 'la obrera' se ha convertido «en una capital del estilo de vida». Y rematan su admiración por cómo «la antigua capital española del acero y los astilleros» ha acabado transformándose en una de las metrópolis culturales «clave de Europa». En esta metamorfosis elogian la influencia de Frank O. Gehry. «La construcción del museo Guggenheim frenó la espiral descendente», señalan.
«Pisen las Siete calles»
Pero Bilbao no sólo vive de Gehry, por decisivo que haya sido el efecto Guggenheim -«uno de los destinos artísticos más importantes del siglo XXI»-. Es más, los lectores de la guía descubrirán que «todo el encanto de Bilbao» radica en la «sutil manera» en que reconcilia «lo viejo y lo nuevo». Por eso, una visita al Casco Viejo es «absolutamente obligatoria». «¿Vaya a la zona peatonal de las Siete Calles para probar los mejores pinchos, la versión vasca de las tapas, y uno de los excelentes riojas del país», sugieren. De hecho, si algo sacará en claro la gente que compre esta guía es que las posibilidades de aburrirse en ella son casi nulas: «Es una ciudad como ninguna otra, que trabaja duro, sale de fiesta duro y adora la buena comida».





