Para empezar, su complicada orografía y red viaria. El comercio eibarrés está en un entorno urbano complicado, con grandes cuestas. Lo positivo es que la mayoría de los comercios adscritos a la zona delimitada de Eibar Centro Comercial Abierto (ECCA) están en la parte más llana del pueblo, entre Unzaga y Urkizu. En cuanto a la red viaria, su flujo de vehículos se verá aliviada en parte con la puesta en marcha de la tercera fase de la variante.
Otro de los problemas es la falta de aparcamientos. En la zona ECCA se contabilizan un total de 1.000 plazas en superficie, una cifra que, según el Perco, es insuficiente para cubrir la demanda. Sin embargo, esta cifra se verá aumentada con la creación de los 'parkings' de carácter rotatorio en los nuevos centros comerciales de El Corte Inglés y Errebal.
El mobiliario urbano, por su parte, según el diagnóstico se limita a ser correcto desde el punto de vista funcional, pero no aporta una imagen diferenciadora para las calles como parte de un centro comercial abierto. La colocación de jardineras, como se ha realizado en las farolas de la calle Toribio Etxeberria, van encaminadas a la consecución de un mobiliario urbano más atractivo.
En cuanto a la imagen exterior de los establecimientos, el diagnóstico destaca que el 73,2% de los comercios tienen su imagen renovada, una cifra alta, pero que aún tiene que aumentar para que funcione como un centro comercial abierto y compacto.
En lo que a actividades comerciales se refiere, el comercio eibarrés cubre una parte significativa de la demanda de los residentes en el municipio y consigue captar en el entorno un porcentaje elevado de compradores en algunas líneas de actividad, como por ejemplo, en equipamientos personales y hostelería.
Sin embargo, no consigue un porcentaje significativo de compradores del entorno en la línea de equipamiento del hogar.





