Se trata de una enfermedad gastrointestinal, altamente contagiosa, que mantiene en cama o castigado en el baño a centenares de personas en este comienzo de año.
Fuentes del Departamento de Sanidad confirman que la incidencia de gastroenteritis en el territorio ha aumentado desde que comenzó el invierno, pero sin llegar a ser «nada alarmante», subraya el director médico de la comarca Este de Gipuzkoa, Javier Herranz.
Las bajas temperaturas son propicias para que circulen con mayor fluidez los virus gastrointestinales, como el rotavirus o el propio de la gripe, por ejemplo. Pero en el caso del Norvirus, los casos empiezan a multiplicarse «por encima de las cifras de otros inviernos», reconoce Herranz. «La incidencia suele variar y tienes picos más altos que otros. Ahora estamos en un pico alto, pero no es una situación extraña», añade el médico.
Identificado por primera vez en Norwalk (Ohio) en 1972, el virus se manifiesta en forma de diarreas y vómitos. La fiebre aparece también en algunos cuadros sintomáticos, pero suele remitir a los tres o cuatro días.
De momento, no hay brote, pero el Servicio de Microbiología del Hospital Donostia le sigue el rastro de cerca ya que se contagia con facilidad.
El contagio se produce de persona a persona. Los recintos cerrados, como residencias y colegios, son espacios proclives para que el virus circule a sus anchas.
Uno de los brotes más llamativos fue el que afectó en 2003 a unos cuatrocientos pasajeros de un crucero británico, el 'Aurora'. El barco atracó en Gibraltar y las autoridades españolas decidieron cerrar la frontera durante doce horas, hasta que el crucero zarpó hacia Reino Unido.
Las personas también se pueden infectar si consumen alimentos o beben líquidos infectados con el virus y si tocan superficies u objetos infectados y luego se tocan la boca, la nariz o los ojos, aunque son casos excepcionales.
Sin tratamiento
Los infectados se recuperan normalmente en cinco o siete días, ya que rara vez revisten gravedad. No hay un tratamiento específico para que remita la infección gastrointestinal, por lo que resulta irremediable pasar la enfermedad en casa.
¿Qué se debe hacer entonces? Los médicos recomiendan no ingerir ningún alimento durante 24 horas y beber abundantes líquidos para hidratar el cuerpo. Agua, consomés, o limonada alcalina (agua, limón, bicarbonato y azúcar) son la mejor arma contra este tipo de virus gastrointestinales, difíciles de prevenir.
Cuando remitan las diarreas y los vómitos, hay que continuar con una dieta blanda (caldo de arroz, pescado hervido, fruta muy madura...). «La mayoría de los casos mejoran en dos o tres días. Si el paciente no nota ninguna mejoría, tiene que acudir a su médico de Atención Primaria. Pero no siempre es necesario», indica Javier Herranz.





