
La Diputación rectificó dos horas después de que el alcalde de Santurtzi, el nacionalista Ricardo Ituarte, hiciera público su «total desacuerdo» con que las unidades que salen de la localidad marinera tuvieran que entrar por Portugalete. La razón: el viaje se prolonga 23 minutos más. Los 35 minutos del pasado se han convertido en casi una hora de trayecto, según han comprobado varios técnicos del Consistorio costero cronómetro en mano a bordo de los bizkaibuses.
A la vuelta, sin embargo, el tiempo que el servicio «pierde oscila entre los 14 y los 16 minutos». «En los primeros días del año, los retrasos eran moderados, pero esta semana -con el final de las vacaciones- se han agudizado», explicó el primer edil, que recibió una llamada telefónica del propio José Luis Bilbao para confirmar la restitución de la línea. De hecho, Ituarte había amenazado a los responsables forales con convocar un pleno extraordinario para que todos los grupos políticos del Consistorio unieran sus fuerzas.
Sin fecha concreta
El conflicto arrancó cuando la Diputación optó por reestructurar las líneas ante la fuga de viajeros al metro. De esta forma, se optó por que los dos municipios compartieran el mismo autobús para que los vecinos de Portugalete no quedaran desatendidos. La idea no convenció a nadie. En Santurtzi, los usuarios bloquearon una unidad durante media hora y tuvieron que ser disueltos por la Ertzaintza el pasado miércoles, día de inicio del nuevo servicio. Ayer, aplaudieron la rectificación del departamento de Itziar Garamendi. «No era lógico que tardáramos lo mismo en llegar a Bilbao que en ir a Vitoria», expresó Mentxu Carranza nada más conocer la noticia. «Sólo esperemos que lo restituyan cuanto antes», añadió. La Diputación no ha puesto aún ninguna fecha.
El futuro de los usuarios portugalujos, sin embargo, continúa en el aire. El área de Transportes ha descartado recuperar la línea que les conducía a Bilbao por autopista, pero se ha comprometido a «darles una solución». «Se estudiarán otras alternativas, pero no sabemos cuándo», apuntaron fuentes forales. Mientras, los habitantes del barrio de Buenavista, el principal afectado, mantienen la manifestación que celebrarán el próximo miércoles. «No estamos dispuestos a quedarnos sin servicio», advirtió la vicepresidenta de la asociación vecinal, Charo Vidal.





